Comedia liviana. La película presenta frases ingeniosas y un aire coqueto, recordando las obras de Agnès Jaoui, aunque carece de su fortaleza y profundidad reflexiva.
No caer rendido ante una película con Olivia Colman hace que parezcas un aguafiestas, lo reconozco, pero disculpa si no logré apreciar del todo esta representación con un sermón social en el fondo.
Una obra maestra del cine, que representa un verdadero arte cinematográfico, gracias a la complejidad de su singular fórmula. Su capacidad para analizar y reflejar toda una sociedad es simplemente admirable.
Cumpliendo sobresalientemente con lo que uno esperaría de un drama judicial efectivo y bien planteado, esta obra se presenta como impecable y fiel al canon del género. Ofrece momentos de gran trascendencia que destacan su elocuencia.
Magnífica, preocupada por sopesar correctamente la trascendencia de los hechos, sin caer en la tentación del entretenimiento a toda costa ni banalizarlos.
Resulta asombroso contemplar el talento de este director. Por supuesto que hay mucho de Sidney Lumet en este flm, y algo de David Mamet, claro, pero también del Coppola más shakespeariano.
Una obra destinada a romper barreras de apreciación cultural. Lo mejor: el reparto y la capacidad del director para conjugar tonos y ritmos distintos. Lo peor: nada.
Contiene suficientes puntos interesantes y retos superados con acierto como para recibir en su conjunto una valoración indudablemente positiva. Emma Thompson en uno de los mejores (y ya es decir) papeles de su carrera.
Para los aficionados a los pastiches fílmicos. Lo mejor: su entretenido arranque, llamativo aspecto y fuerza de su protagonista. Lo peor: su anodino desarrollo.
El encanto que emana de la actuación conjunta de Hugh Dancy y Rose Byrne es suficiente para que no nos fijemos demasiado en que los giros dramáticos y los chistes son bastante predecibles.
Late, por un lado, el entretenimiento simple, frontal y digno de encomio de cualquier peli de monstruo bien planteada y ejecutada; y, por otro, esa voluntad de cargar de contenido 'digno' un producto.
Constituye una sorpresa particularmente agradable, al conjugar lo grandioso del entretenimiento directo a multisalas con cierto afán por trascender clichés al gusto del consumidor más perezoso mentalmente.
La película de acción más divertida del año cuenta con las actuaciones sobresalientes de Ryan Gosling y Emily Blunt. Leitch logra aquí alcanzar su punto álgido, creando una casi perfecta fusión de géneros.
Para apoltronados en el thriller de siempre. Lo mejor: su gran empaque audiovisual. Lo peor: su rutinario desarrollo dramático... y que no salga el cocodrilo.
Recio e impoluto largometraje, un Todd Haynes que, al aceptar diluir su estilo en una austeridad formal, potencia el impacto de una película que provoca indignación.
Incuestionablemente concebido y ejecutado, cuya poliédrica trama funciona a varios niveles. Quizá su mayor virtud sea la de hacernos creer que, a pesar de los artificios, transcurre en esta misma mísera realidad que tan bien conocemos.
Una obra de encomiable acabado y musculosa puesta en escena, ágil, certera y sobre todo entretenida, cuya compacta ejecución dramática lima en buena medida la egolatría de Varoufakis.