Contiene suficientes puntos interesantes y retos superados con acierto como para recibir en su conjunto una valoración indudablemente positiva. Emma Thompson en uno de los mejores (y ya es decir) papeles de su carrera.
El encanto que emana de la actuación conjunta de Hugh Dancy y Rose Byrne es suficiente para que no nos fijemos demasiado en que los giros dramáticos y los chistes son bastante predecibles.
Constituye una sorpresa particularmente agradable, al conjugar lo grandioso del entretenimiento directo a multisalas con cierto afán por trascender clichés al gusto del consumidor más perezoso mentalmente.
Para apoltronados en el thriller de siempre. Lo mejor: su gran empaque audiovisual. Lo peor: su rutinario desarrollo dramático... y que no salga el cocodrilo.
Recio e impoluto largometraje, un Todd Haynes que, al aceptar diluir su estilo en una austeridad formal, potencia el impacto de una película que provoca indignación.
Incuestionablemente concebido y ejecutado, cuya poliédrica trama funciona a varios niveles. Quizá su mayor virtud sea la de hacernos creer que, a pesar de los artificios, transcurre en esta misma mísera realidad que tan bien conocemos.
Encomiable labor de equilibrio tonal entre la obligada espectacularidad de buena parte del metraje y otros momentos muy emotivos. Esta película resulta ser mucho más humana y verosímil de lo que se podría haber esperado.
No se le puede negar al film un tercio (o así) de metraje durante el cual el carisma de sus protagonistas y lo acertado de algunos diálogos mantiene el tedio a raya y vivo el seguimiento de una peripecia sin defectos de construcción.
Si resulta por momentos tan absorbente es por su limitado pudor al manejar casi cualquier recurso dramático o audiovisual. Te emociona quieras o no, y te espabila, te conciencia.
Constituye un muy meritorio intento de seguir los pasos de todos aquellos pioneros de la docuficción etnográfica. De gran poderío visual y parejo aliento poético-dramático.
Aunque en lo ideológico puede ser una trampa sencilla para los demócratas y la escritura carece de originalidad propia de un telefilm, 'Caza a la espía' logra transmitir una intensa experiencia visual.
Quizás la constante elección de tonalidades suaves y la decisión de no exagerar en los detalles hacen que obras tan atractivas como esta resulten en productos de escaso impacto comercial.
Abundan las escenas, bien concebidas y ejecutadas, en las que esta estrategia de ‘nadar y guardar la ropa’ logra un equilibrio adecuado que resulta accesible al gusto del público.
Película que a veces lo trae gordo y a veces lo trae fino, 'First Love' merece, sin duda, un lugar en esa zona noble de la colosal filmografía de Miike capaz de dejarte bizco del cerebelo.
Resulta indudablemente graciosa. Lo mejor son los numerosos momentos cómicos. Sin embargo, lo peor es su argumento, que se basa en una sucesión de clichés.