Encomiable labor de equilibrio tonal entre la obligada espectacularidad de buena parte del metraje y otros momentos muy emotivos. Esta película resulta ser mucho más humana y verosímil de lo que se podría haber esperado.
No se le puede negar al film un tercio (o así) de metraje durante el cual el carisma de sus protagonistas y lo acertado de algunos diálogos mantiene el tedio a raya y vivo el seguimiento de una peripecia sin defectos de construcción.
Si resulta por momentos tan absorbente es por su limitado pudor al manejar casi cualquier recurso dramático o audiovisual. Te emociona quieras o no, y te espabila, te conciencia.
Constituye un muy meritorio intento de seguir los pasos de todos aquellos pioneros de la docuficción etnográfica. De gran poderío visual y parejo aliento poético-dramático.
Tan instalada en el comedimiento y el buen gusto, a pesar de un fondo bastante crispado, parece que estamos ante una de esas elegantes y agudas producciones de época de la BBC, prácticamente inmunes a la crítica.
Aunque en lo ideológico puede ser una trampa sencilla para los demócratas y la escritura carece de originalidad propia de un telefilm, 'Caza a la espía' logra transmitir una intensa experiencia visual.
Quizás la constante elección de tonalidades suaves y la decisión de no exagerar en los detalles hacen que obras tan atractivas como esta resulten en productos de escaso impacto comercial.
Abundan las escenas, bien concebidas y ejecutadas, en las que esta estrategia de ‘nadar y guardar la ropa’ logra un equilibrio adecuado que resulta accesible al gusto del público.
Una exuberante caja de resonancias fílmicas, estéticas, históricas y sociopolíticas. Un canto a un universo bellísimo, terrible y esperpéntico, que solo perdura en la nostalgia de los mitómanos.
Apreciable, absorbente y de suntuoso acabado, 'El fraude' podría ser un episodio de 'Colombo' con el foco dramático alterado y argucias cercanas al Hitchcock más maligno.
Película que a veces lo trae gordo y a veces lo trae fino, 'First Love' merece, sin duda, un lugar en esa zona noble de la colosal filmografía de Miike capaz de dejarte bizco del cerebelo.
Resulta indudablemente graciosa. Lo mejor son los numerosos momentos cómicos. Sin embargo, lo peor es su argumento, que se basa en una sucesión de clichés.
Nuevo peldaño en lo que a preciosismo se refiere, un festival plástico y humorístico, capaz de transmitir un vitalismo y un hambre de experiencias, algo que es muy poco frecuente en los productos infantiles.
Divierte en sus momentos de "slapstick" mejor logrados, pero el adocenamiento del guión lastra irremediablemente el desarrollo de esta obra, que se encuentra a medio camino entre el artefacto lúdico y la parábola iluminadora.
Un chuletón de entretenimiento capaz de ponernos varias veces las pupilas como platos, aunque rara vez las pulsaciones sobrepasen cierto ritmo inofensivo.