Nuevo peldaño en lo que a preciosismo se refiere, un festival plástico y humorístico, capaz de transmitir un vitalismo y un hambre de experiencias, algo que es muy poco frecuente en los productos infantiles.
Divierte en sus momentos de "slapstick" mejor logrados, pero el adocenamiento del guión lastra irremediablemente el desarrollo de esta obra, que se encuentra a medio camino entre el artefacto lúdico y la parábola iluminadora.
Un chuletón de entretenimiento capaz de ponernos varias veces las pupilas como platos, aunque rara vez las pulsaciones sobrepasen cierto ritmo inofensivo.
Johnson logra una comedia que respeta el espíritu de la obra original. 'Wilson' debe disfrutarse sin remordimientos, ya que resulta altamente entretenida.
Para seguidores de Joss Whedon y Shakespeare. Lo mejor: su agilidad, ingenio escénico y gracia actoral. Lo peor: no apreciar lo difícil de tan burbujeante ligereza.
Esta película evoca una sensación de saga, porque es innegable que resulta atractivo volver a ver a Jason Bateman y Rachel McAdams, quienes navegan entre ocurrencias hilarantes y giros inesperados en el guion.
Un largometraje limitado, aburrido y lamentablemente orientado al comercio. El reencuentro del dúo Williamson-Craven resulta fallido, acompañado de efectos especiales decepcionantes.
Ofrece una abundante munición interpretativa para provocar reflexión en el público, especialmente en los momentos donde el guion presenta debilidades, evidenciando las aspiraciones más intelectuales de un cineasta como Gilles Lellouche.
Lo que predomina es un tono alegre, con un trasfondo que, aunque resulta muy positivo, afortunadamente no llega a ser tan superficialmente optimista como algunos éxitos de la vecina nación.
La participación de Jordi Sánchez, quien interpreta de manera excepcional el papel de un enfadado constante, así como la presencia de David Guapo, siempre es una garantía de calidad. Al resto del elenco se le suma una dosis de buenrollismo ameno y sonrisas simpáticas.
Estamos ante el largometraje de Allen más sólido en años. Lo mejor es su construcción narrativa y la actuación memorable de Cate Blanchett. Lo peor son algunas subtramas secundarias.
Una buena manera de disfrutar esta película, que ya es divertida por sí misma, es imaginar el impacto que podría haber tenido en un estudio de Hollywood con una premisa así.
Sigue ofreciendo chispazos de eficacia humorística, gracias a la excelente química entre las actrices Baranski, Cheryl Hines y Susan Sarandon, quienes elevan notablemente el nivel de esta secuela.