La película está destinada a quienes disfrutan de enfoques variados. Destaca su deseo de ir más allá de una simple oferta veraniega, aunque sufre por la abrupta transición entre diferentes tonos.
Puzle cronológico y geográfico, siempre al borde del exceso argumental, funciona mejor cuando su director maneja lo minúsculo con un detallismo optimista marca de la casa.
Una mirada amablemente tragicómica hacia las excentricidades. Una pulcra miniatura de digerible emotividad que, por fortuna, reserva también un pequeño espacio ahí dentro para la reflexión verdadera.
El talento de Proyas brilla al crear imágenes memorables, recordándonos que el género fantástico debe liberarse de la cursilería y enfocarse en el asombro y la profundidad.
Este filme es un claro ejemplo de maestría cinematográfica que se enfoca en resaltar el talento de una actriz que siempre brilla, sin importar el género o la edad que represente.
Este filme logra combinar una intensa acción con un toque de ironía y una recurrente sensación de déjà vu. Aunque sabemos qué esperar, la verdadera pregunta es: ¿no es genial disfrutar de un buen rato mientras vemos la película?
Contundente y sumamente entretenido, este largometraje se presenta como un noir fuerte, rápido y genuino, abrazando el pulp como su paisaje estético y narrativo sin caer en imposturas.
Un thiller cuidadosamente construido que presenta un panorama humano fascinantemente corrupto y una sucesión de conflictos que recuerdan lo más destacado del cine de McDonagh.