El aspecto visual, teñido de verde cobrizo, evoca irónicamente las muchas películas soviéticas que exaltan sus hazañas bélicas. Sin embargo, el enfoque de Wajda resulta menos épico y más elegíaco.
Incurre en todos los defectos del cine 'retro', al reducir la historia a una serie de clichés. No se pueden hacer películas que intentan mostrar lo indecible manteniendo una apariencia falsamente reconfortante.
Como documental, es bastante convencional. Sin embargo, Bogdanovich logra lo más relevante: permite que Keaton se exprese. Como cómico mudo, esto implica que su cine sea el que hable por él.
No es necesario consumir habitualmente música country para disfrutar de la recreación que hace de la figura de Foley. Ethan Hawke ofrece un retrato auténtico y convincente.
Escapa de las trampas del «biopic» y resulta mucho más estimulante que una biografía lineal «novelada»: los fragmentos se sostienen gracias a la constante presencia de ese rostro maravilloso de la diva.
Lynch, en su estudio, dedicándose a sus lienzos orgánicos, nos comparte una parte de su carrera en la que aún no había comenzado a dirigir películas. El retrato que se presenta es fascinante.
Peculiar documental que refleja la pasión sincera de un divo que no se presenta como una persona especialmente interesante. Resulta más intrigante la dinámica con algunos de los personajes que lo rodean.
Es como un telefilme de mala calidad, que se podría ver en la tarde, pero no es de la HBO. Uno se siente atraído a verlo por la presencia de un actor interesante, pero rápidamente nos induce al sueño.
Una idea que podría ser apasionante, la de seguir las trazas de una figura ausente en un paisaje histórico traumático, queda comprometida por el afán de conseguir una narración lineal y explicativa.
Genuino y excelente musical que no utiliza las canciones como espectáculo sino para contar la historia que está detrás de su composición. Kline está sencillamente espléndido.
El efecto es similar a cuando la conjunción de los astros hace que repitamos boda o funeral con esa parte de la familia que menos apetece ver después de haberlos visto unos pocos meses antes.
Siempre digo que no me gusta este género, pero no hacen más que contradecirme con producciones como esta. Los sustos aparecen en el momento adecuado, logrando mantener la tensión a lo largo de la trama.
Curiosa película; la clave del éxito de «Under the Skin» puede estar en el increíble diseño visual de la escena «mantis» protagonizada por la extraterrestre Scarlett, que evoca un inquietante sueño húmedo de aniquilación.