Escapa de las trampas del «biopic» y resulta mucho más estimulante que una biografía lineal «novelada»: los fragmentos se sostienen gracias a la constante presencia de ese rostro maravilloso de la diva.
Lynch, en su estudio, dedicándose a sus lienzos orgánicos, nos comparte una parte de su carrera en la que aún no había comenzado a dirigir películas. El retrato que se presenta es fascinante.
Peculiar documental que refleja la pasión sincera de un divo que no se presenta como una persona especialmente interesante. Resulta más intrigante la dinámica con algunos de los personajes que lo rodean.
Una idea que podría ser apasionante, la de seguir las trazas de una figura ausente en un paisaje histórico traumático, queda comprometida por el afán de conseguir una narración lineal y explicativa.
Genuino y excelente musical que no utiliza las canciones como espectáculo sino para contar la historia que está detrás de su composición. Kline está sencillamente espléndido.
Siempre digo que no me gusta este género, pero no hacen más que contradecirme con producciones como esta. Los sustos aparecen en el momento adecuado, logrando mantener la tensión a lo largo de la trama.
Curiosa película; la clave del éxito de «Under the Skin» puede estar en el increíble diseño visual de la escena «mantis» protagonizada por la extraterrestre Scarlett, que evoca un inquietante sueño húmedo de aniquilación.
Menos mal que Céline Sallete, la protagonista, logra mantener el centro de gravedad moral en la trama. Su actuación es fundamental para dar sentido a los dilemas presentados y mantener al espectador comprometido con la historia.
Utiliza con gracia y (mala) intención materiales de archivo: es decir, no hace nada que no haya hecho el documental militante antes de que se le exigiese ser objetivo y equidistante.
Lo que la convierte en noticia dentro del género es precisamente el villano. Sin embargo, la secuencia final es anticlimática y carece de humor, lo que le resta un poco de descaro a la parte espectacular.
Los vivos que elimina Robin Hood son como los rescoldos de la narración fílmica: esta adaptación incluye fragmentos completamente videojueguiles que parecen «anacrónicos».