Adolece de un guión demasiado armado, con claves y elementos que parecen incrustados a la fuerza, pero está por encima de los defectos parecidos de las cintas anteriores. Puenzo avanza. De a poco.
La película no tiene un autor definido, ya que resulta ser el resultado de un consenso industrial, un acuerdo burocrático en su producción. Sin embargo, lo que siempre perdura es la música.
'The Post' es una historia de épica ciudadana que se esfuerza por combinar el rigor histórico con la velocidad narrativa y con dos líneas dramáticas cruzadas: el problema de la mujer en el mundo de los negocios y el de la ética del periodismo frente a la política.
La película presenta numerosos contrastes que, más que contradicciones, representan excrecencias morales sin solución. Aunque Kóblic encuentra una forma ingeniosa de abordar su conflicto con la Argentina "profunda", el enfoque resulta ser un circuito tan delictuoso que no se puede pasar por alto.
Esta es una película dolorosa, no solo por lo que muestra, sino también por lo que no muestra. Littin se toma copiosas licencias históricas: releva a unos personajes y omite a otros, altera la secuencia de los hechos, injerta ideas fantasiosas.
Es un extraordinario esfuerzo de realismo telúrico, un intento por meterse en el choque tectónico de la conciencia y la naturaleza, lo que puede ser una idea demasiado densa para las muchas manos moras que suelen cruzarse en la ópera prima de un debutante talentoso.
Ben Affleck dirige con una lógica de causa y efecto, utilizando un montaje inductivo que puede manipular y oscurecer incluso las ideas más brillantes. Así, la gran pregunta es: ¿realmente merecía el Oscar principal? En realidad, eso no importa.
Habría mucho que decir de esta película barroca, desproporcionada, llena de excesos, visualmente magnífica, invadida por un humor que hace pensar en un estadio de madurez superior a la adolescencia de sus materiales.
'Julieta' no es la película más extraordinaria de una carrera que acumula 20 largometrajes llenos de altibajos. No obstante, su contención y austeridad sugieren que el cineasta está alcanzando un notable grado de madurez. Almodóvar regresa, aunque su presencia nunca se ha desvanecido.
Carece de la delicadeza, lo que lo convierte en algo torpe y maniqueo, haciendo que uno de los aspectos más intrigantes de 'El infiltrado' se desplome antes de recuperarse. Es una lástima, ya que la película, en todos los demás aspectos, es bastante eficiente.
No es razonable decir que 'El clan' sea una película totalmente mala; el caso es que está mucho más lejos de ser buena, y esto no depende de cuánto pueda entretener, sino de a costa de qué lo hace.
La película presenta un guión sobresaliente y un elenco inolvidable. Sin embargo, al final, el lenguaje visual no brilla tanto como debería. Aunque no es una mala obra, su uso de la metáfora es limitado y, en ocasiones, revela los estigmas de la publicidad.
Una película dotada de un agudo sentido del humor negro y un muy buen oído para el insulto automático, que ha encontrado en la realidad a unos personajes sin doble vuelta. Más que una biografía, es una comedia totalmente oscura.
Esta película no se podría concebir fuera de Uruguay. El cineasta Álvaro Brechner le otorga ese idiosincrático tono de ironía combinada con calidez, de humor acompañado de cierta crueldad y de distancia mezclada con empatía.
Esta es una cinta sobreescrita, con un guion pesado, unas ideas cargantes y varios personajes cuya ausencia no cambiaría nada. Cuenta, eso sí, con el beneficio anticipado que siempre tiene el film noir: es climática.
Zaza Urushadze dirige de manera excepcional, cuidando cada encuadre, distancia y duración, no para lograr un realismo materialista, sino para plasmar un singular realismo espiritual. Todo en la película está meticulosamente pensado, sin elementos innecesarios ni casualidades. Es una pequeña pero gran película.