El director logra un ritmo ágil y renovador en este singular biopic, que se transforma en un thriller de gran tensión. Al final, resulta ser mucho más que un mero reflejo de 'Anatomía de Grey' en la Europa del Este comunista.
Noé continúa mostrando su habilidad para incomodar al espectador en esta deslumbrante obra que fusiona de forma magistral la música electrónica con el movimiento de los cuerpos.
Película crepuscular, melancólica, pero también recorrida por una corriente de vitalidad interna que consigue que su carácter errático se transforme en un ejercicio de honestidad y libertad narrativa.
Se convierte, gracias a la pericia de Vallée y al guión firmado por Nick Hornby, en un viaje introspectivo insertado dentro de un paisaje de belleza salvaje y desolada.
Nicolás Gil Lavedra crea una película de intriga que adopta las características del relato criminal para ofrecer una mirada compleja sobre la insatisfacción del ser humano.
Consigue aprobar en las escenas de acción, pero no sabe si tomarse a sí misma en serio o no, si abrazar la serie B de lujo macarra o darse algo de importancia a través de diálogos pomposos.
Un espectáculo cromático en negro y rojo apabullante y dotado de una imaginería visual propia en la que se dinamitan las reglas del 'blockbuster' convencional.
Un curioso y refrescante cóctel entre cómic, 'thriller', comedia y costumbrismo castizo. Una de las sorpresas de la película es sin duda Brays Efe, que demuestra su versatilidad.
El director mantiene un ritmo constante hasta llegar a un acto final que resulta demasiado apresurado, donde se pierde todo sentido narrativo. En este punto, las inspectoras y sus motivaciones ya no parecen relevantes.
Policíaco bronco y sudoroso, incómodo y avieso, que se adentra en las miserias de una serie de individuos que cargan con la culpa a cuestas de sus propios pecados.
Extraordinario relato de terror que maneja con gran destreza el suspense y las sorpresas, ofreciendo una originalidad que trasciende las referencias habituales.
Profundamente subversiva en torno a los clichés asociados al estado de gestación, esta brillante y bizarra ópera prima ofrece una perspectiva fresca y provocadora que desafía las expectativas del público.
Un estupendo relato, crudo y desgarrador, pero al mismo tiempo profundamente empático que contiene una potente carga de denuncia tanto social como política.
Hermosa e inabarcable, profundamente intimista y sensorial, casi susurrada al oído, muestra una gran sensibilidad y delicadeza al describir el desconcierto de Roy.
Demasiada reverencia a la nostalgia. Una película conservadora y prefabricada, desprovista de cualquier atisbo de iconoclastia, destinada a contentar a todo el mundo.
La película presenta inconsistencias y confusión, además de una estética que parece desfasada. Sin embargo, la convicción de los personajes infantiles logra aportar un leve atisbo de emoción y aventura.
Para cinéfilos amantes de los experimentos cinematográficos al límite. Quizás, lo más sorprendente sea comprobar cómo, a partir de un presupuesto ínfimo, Villaronga ha conseguido crear una obra de arte.
No se le puede reprochar nada a esta película en cuanto a ambición artística. Sin embargo, como documento histórico, resulta un tanto simplista y maniqueo.