Lo más interesante es la perspectiva hiperrealista que nos sumerge en las entrañas de la plataforma, junto con la tensión que el director logra generar en momentos clave.
Las imágenes se quedan grabadas en la mente, ya sea para bien o para mal. Uno lucha contra ellas, las odia y las maldice, pero persisten como un recordatorio de que el mal forma parte de nuestra sociedad.
Un 'biopic' que tiene mejores intenciones que resultados. Carece de personalidad y energía, y opta por recorrer caminos demasiado seguros, lo que la hace parecer un telefilme.
El director emplea los elementos narrativos con precisión, logrando un buen sentido del ritmo y controlando hábilmente la intriga. Sin embargo, los aciertos empiezan a desvanecerse ante un segundo acto que resulta algo excesivo.
Un relato sobre la pérdida de la inocencia y la manipulación religiosa, con gran fuerza poética y simbólica. Funciona mejor a un nivel íntimo que como metáfora social con un mensaje aleccionador.
Juega a la irreverencia pero que, en realidad, contiene una gran carga reflexiva en torno a los corsés, a las limitaciones a las que han estado sometidas las mujeres a lo largo del tiempo.
Debería tener reservado un panteón de honor dentro de la ficción televisiva de nuestro país por su forma de visibilizar y legitimar a un colectivo históricamente maltratado a través de un respeto y una sensibilidad inauditas.
Asistimos a la forja de un ícono feminista, lo presenta Fischer Christensen de manera delicada y elegante, evitando exhibicionismos melodramáticos. Alba August es un auténtico descubrimiento.
No se encarga de juzgar la figura de P.T. Barnum, sino que se limita a convertirlo en un personaje casi disneyano, pícaro y buscavidas que termina simbolizando lo que significa luchar por los sueños.
Frears presenta la figura de Armstrong desde una perspectiva distante, ofreciendo una narrativa de ascenso y caída que resulta tan deshumanizada como el propio retrato del personaje.
Con tanta floritura, el director pierde la oportunidad de ofrecer una verdadera profundidad a esa heroína doméstica que interpreta una brillante y carismática Jennifer Lawrence.
Violeta Sálama demuestra una sensibilidad única al abordar este microcosmos. Su mensaje es tan hermoso como las historias que relata. A menudo, la virtud reside en la sencillez y en el toque sutil.
Película aceptable, aunque la historia es repetitiva. Cumple su función, pero carece de profundidad. Se ajusta a un modelo clásico de 'rom-com' y los actores, especialmente Belén Cuesta, aportan desparpajo y un encanto auténtico.
He aquí una película dirigida y protagonizada por mujeres que no pasaría el test de Bechdel. Una comedia romántica un tanto cuestionable desde el punto de vista femenino que funciona gracias a la chispa de sus magníficas actrices.
El humor no funciona y las historias independientes de cada personaje no logran enganchar. Es una gran oportunidad perdida para crear una película auténticamente joven, fresca y con un toque de incorrección política.
El director integra todos los elementos icónicos y reflexiona sobre el verdadero sentido del espectáculo. ¿Es necesario ofrecerle a la audiencia lo que desea? Para los fervientes seguidores de la saga, esta película cumple con esa expectativa.