No tiene razón de existir, salvo para generar secuelas. Branagh, que una vez retratara el carácter excéntrico de Hamlet, ha hecho una película que es simplemente excéntrica.
La película muestra un notable ingenio y creatividad visual. Aunque presenta momentos oscuros, su desenlace resulta ser como sus protagonistas: entrañable, cautivadora y inofensiva.
Los directores Elizabeth Rohrbaugh y Daniel Powell son conscientes de qué es lo mejor de la película, por eso permiten que las actuaciones de Hall se alarguen.
Astutamente política, observa la crisis de las hipotecas a través de un espejo deformado. El director de fotografía (...) encuentra una belleza perversa en la decadencia.
Hazanavicius ha hecho modificaciones mínimas al material original, y los chistes que presenta solo generan risa una vez. Es una película que carece de sentido.
Aunque esta entrega hace hincapié en una moraleja un poco espesa (todas las familias son raras en su propio estilo), tiene suficiente ingenio y rareza para honrar a su material de origen.
Los objetivos del cineasta son bastante estándar, y la película, excesivamente larga, de dos horas y media, es más tópica y menos compleja que sus trabajos anteriores. Pero tiene sus momentos.
La película está llena de momentos encantadores y de humor espontáneo. Aunque no puedo justificar 'The Worst Person in the World' desde un punto de vista intelectual, me dejó completamente impactado.