En esta nueva película de ficción, Ulrich Seidl demuestra que, a los 70 años, sigue poseyendo un gran talento para crear una sátira social a menudo cruel y corrosiva, sin dejar de provocar momentos de ternura y emoción profunda.
El talento conjunto de Penélope Cruz, Antonio Banderas y un sorprendente Óscar Martínez logra exprimir al máximo un guión que a veces resulta excesivo en sus ocurrencias, mientras le dan vida a una excelente broma negra que también rinde homenaje al mundo de los festivales de cine.
Lo que distingue a la cinta de Lanthimos es su apuesta por una escenificación barroca e irreverente, con diálogos muy crudos, descripciones de una ociosa bufonería cortesana y escenas desinhibidas.
Un acierto de la cinta es su cabal aprovechamiento de los géneros del horror, la comedia, y el drama social en una vertiginosa apuesta combinatoria. Esa audacia explica, en parte, su éxito comercial.
Ruben Östlund ha estado desarrollando una visión desencantada del mundo occidental. 'The Square' se presenta como el capítulo más perturbador y complejo de esta triste narrativa.
Las irreverencias del filme son simpáticas e inofensivas, aun cuando la acumulación de gags humorísticos, algunos muy certeros, resulte, en su reiteración, un tanto excesiva.
Con eficacia narrativa y una acción intensa que sólo decae o encuentra contrapuntos en sus dos últimos relatos, la cinta de episodios de Szifron incursiona en un terreno turbio.
Un cine de la provocación que en el pecado lleva la penitencia, pues al adecuar su lenguaje a las formas populares que juzga más eficientes, sacrifica sutileza, rigor y profundidad de análisis.
Cronenberg se atiene aquí a refrendar sus obsesiones relacionadas con la sexualidad y la violencia, el extasis del triunfo y sus caídas espectaculares. Lo hace con la perversidad y solvencia acostumbradas, para deleite e irritación de sus seguidores y detractores más fieles.
Desafortunadamente, la manera en que el director presenta sus peninsulares relatos salvajes es a través de una larga bufonada carente de ingenio y de la mínima gracia.
Una película fina y sugerente, sin recurrir a la caricatura o al sarcasmo, logra ofrecer un retrato preciso de la honestidad mal vivida en un contexto de corrupción y cinismo predominantes.
Es una de las experiencias estéticas más gratificantes. La fotografía espléndida de Mauro Herce transmite en su registro de atmósferas una incómoda sensación de desasosiego espiritual que guarda parentesco artístico con el cine de Tarkovski.
El nuevo documental deja atrás los elementos surrealistas y las coreografías fantasiosas de la versión anterior, y se centra en una representación directa de los hechos criminales.
En esta nueva Juana de Arco, la forma tiene tanta relevancia como el contenido. El contexto de la representación resulta sugerente y atractivo, además, la elección del fondo musical se convierte en un acierto inesperado.
El cine de Kore-eda, en homenaje al maestro Yasujiro Ozu, opta por un enfoque contemplativo y melancólico, explorando en detalle las emociones de sus personajes a través de la representación de la vida cotidiana.