La cinta de Sarah Gavron se presenta como una parábola sobre la resistencia moral de una joven obrera frente a las injusticias y un entorno adverso, sin profundizar en las complejidades sociales y psicológicas que enfrentan los personajes en ese momento.
'Babylon' es una película caótica y desigual, reflejando el vertiginoso conjunto de experiencias superficiales que caracterizan el entretenimiento en Hollywood hoy en día, que parece ir en todas las direcciones sin comprometerse realmente con ninguna de ellas.
Lo que a primera vista pudiera parecer un western tradicional, se revela en realidad como un drama familiar intramuros cargado de perversidad moral y una malevolencia soterrada.
Sugerente, aunque muy esquemática, radiografía de una época. Si bien resultan insustanciales algunas subtramas en la cinta, el personaje resulta, en su modo muy peculiar, fascinante.
Ciertamente en el plano argumental, James Gray, director y guionista, está muy lejos de lo que prometían sus primeras obras. O posiblemente aquellas, sobrevaloradas en su momento, adquieren a la luz de sus trabajos recientes, su dimensión verdadera.
Un relato cautivador. El lúcido autorretrato de una industria hollywoodense fascinada siempre con el periódico recuento de sus propias miserias y grandezas.
La cinta de Simó aborda las complejidades artísticas y morales con un notable sentido de la inventiva, además de un sutil toque de ironía crítica. Esto supera lo que se suele esperar de las hagiografías de grandes artistas.
La película presenta una trama novedosa, aparentemente subversiva, con un toque de ingenuidad en su realización. Las escenas eróticas son prudentes e inofensivas, mientras que la edición del filme aborda la complejidad de la narración de forma algo apresurada.
Con una pista sonora impactante y una propuesta visual sumamente creativa y cautivadora, Eisenstein en Guanajuato es, a pesar de las críticas sobre su folclorismo ocasional, un verdadero homenaje a la magnitud de la genialidad.
Es preferible abandonarse al goce estético de las imágenes fulgurantes que propone el flujo de conciencia del narrador y establecer los vasos comunicantes entre esta cinta y otras obras del cineasta en su periodo de mayor intensidad creativa.
Una decisión acertada del guion ha sido evitar la tentación de ampliar el abanico biográfico de la cantante y concentrar la acción en un sólo año con el fin de recrear mejor el ambiente opresivo de un macartismo todavía muy vivo.
No es un azar que, en este tratamiento esquemático y maniqueo de la realidad, los austriacos se comuniquen entre ellos en inglés, mientras los malvados invasores se expresan en alemán, lo que resulta un sinsentido que le resta credibilidad.
Lo que pudo ser una sugerente aproximación al gran drama, se vuelve un insípido melodrama que prolonga, escena tras escena, el mismo tono quejumbroso y amargo de un ser atrapado en el pasado, proclive al sentimentalismo.
Más allá de sus convenciones dramáticas y su uso de personajes estereotipados, así como un desenlace predecible, la película logra consolidar una idea interesante. El excelente ritmo de la cinta, en ciertos momentos, alcanza la intensidad de un thriller.
Propuesta novedosa es 'Francofonía'. El documental se transforma en una original alegoría sobre el poder y sus excesos, así como en la compleja relación entre la renuncia a la soberanía nacional y los impulsos libertarios que siempre la defienden con fervor.
Hermanus no llega al lirismo ni a la carga emocional del clásico japonés. Sin embargo, es importante resaltar la destacada actuación de Bill Nighy, quien, con su característico talante flemático, logra transmitir momentos de emoción auténtica.