Propuesta novedosa es 'Francofonía'. El documental se transforma en una original alegoría sobre el poder y sus excesos, así como en la compleja relación entre la renuncia a la soberanía nacional y los impulsos libertarios que siempre la defienden con fervor.
Hermanus no llega al lirismo ni a la carga emocional del clásico japonés. Sin embargo, es importante resaltar la destacada actuación de Bill Nighy, quien, con su característico talante flemático, logra transmitir momentos de emoción auténtica.
La película destaca por su impresionante fotografía en blanco y negro y una magnífica banda sonora de Marcin Masecki. Además, las actuaciones de los protagonistas son excepcionales. Sin duda, se trata de un verdadero triunfo artístico.
Tal vez 'La rueda de la maravilla' no sea la mejor de las películas de Woody Allen, pero en su trabajo reciente es, al lado de 'Jazmín azul', uno de los manejos más inteligentes de un patético melodrama intimista y de sus posibles repercusiones sociales.
George Clooney se queda a medio camino en la representación de esa farsa amarga que se vive en la pesadilla con aire acondicionado de los años cincuenta, pero es, sin duda, una estupenda opción de entretenimiento.
Al convencionalismo de esta trama, plantada sin rodeos en las rutinas y clichés del género de aventuras, la matiza por fortuna el ocurrente recurso a una parodia abierta.
La cinta de Tarantino refleja un desencanto crepuscular generalizado, utilizando un enfoque que simula un documento sobre un suceso impactante. Al mismo tiempo, evoca de manera brillante y juguetona una época singularmente nostálgica.
Al apostar por concentrarse en el propósito melodramático de la obra teatral y sólo capturar el drama crepuscular de la estrella, el realizador desperdicia la oportunidad de ampliar el panorama del registro biográfico.
Tiene el efecto colateral de disolver convenientemente cualquier conflicto racial capaz de enturbiar el gusto predominante de Hollywood por la corrección política.
Un drama de ambiciones desmedidas y escrúpulos silenciados que pudiendo acceder a una noble inspiración shakesperiana ha preferido la mercadotecnia eficaz de una indignación mediática.
Es fácil imaginar la brillante madurez teatral que la película insinúa. Si se cumple la opinión de que la infancia determina el destino, pocos comienzos en una carrera artística han sido tan satisfactorios y a la vez instructivos.
Ewan McGregor, fascinado y apabullado tal vez por un material tan perturbador, lo transforma en un melodrama social ciertamente interesante, pero de intensidad muy baja y con derivaciones harto convencionales.
Ariel Rotter es un cronista particularmente sensible de ese largo desasosiego femenino. 'La luz incidente' es una de sus realizaciones más redondas y maduras.
El director evita caer, en su totalidad, en las tentaciones del sensacionalismo y la conmiseración. La película refleja dignidad y presenta dosis de humor muy bien logradas. Las intenciones son loables y las actuaciones son aún más destacables.
A manera de vasos comunicantes, la reintegración de un orden familiar roto remite, inevitablemente, al anhelo utópico o a la necesidad realista de cerrar un capítulo doloroso. Xiaoshuai acomete, con inteligencia, la faena artística de dar un mayor sentido a ese imperativo social.