Costa-Gavras no había explorado la realidad social de su país hasta ahora. Su regreso, a los 88 años, evidencia su buena salud artística y, sobre todo, la firmeza de sus convicciones políticas.
A la película de Popper, al igual que a la de Greengrass, les sobran concesiones dramáticas que restan contundencia artística. Sin embargo, al ser consideradas en conjunto, brindan una perspectiva más coherente sobre el significado político y emocional de una tragedia interminable.
A la cinta de Popper como a la de Greengrass les sobran demasiadas concesiones dramáticas para alcanzar una contundencia artística. Consideradas en conjunto ofrecen, sin embargo, una aproximación más coherente al significado político y emocional de una tragedia interminable.
Ninguna fuerza actoral, ni siquiera la de una Rampling aquí desaprovechada, compensa por el itinerario efectista y burdo al que nos invita el director (...) en su nuevo parque temático de profanaciones sexuales, esta vez en modo renacentista.
La directora del filme ha reinterpretado la vida de Shirley Jackson con mucha libertad, utilizando elementos ficticios. Esta gran libertad del cine se presenta como el mejor homenaje a la fascinante fabulación que siempre caracterizó a la escritora.
Todo un elogio al arte en movimiento y a la creación participativa. Varda fue una figura de excepción en el paisaje fílmico francés. Ese afán prometeico femenino, 'Varda por Agnès' lo recupera y sintetiza admirablemente.
De modo muy franco y con una complicidad evidente, la directora germana ha incorporado la figura compleja de Ingmar Bergman a su galería de personajes históricos carismáticos y atormentados.
La manera en que el cineasta decide mostrar los desvaríos y la sensibilidad del artista resulta arriesgada. No todo funciona adecuadamente, y a veces esas decisiones estilísticas parecen innecesarias. Sin embargo, se comprende la intención y se valora el audaz enfoque.
La destreza artística con la que, durante siete años, los dibujantes y pintores, cómplices de los cineastas, trabajan miles de imágenes para evocar el flujo de la vida del holandés a través del conjunto de su obra, es impresionante. La pista sonora añade a su vez un encanto peculiar.
El trabajo de disección al que se libran los realizadores puede tener, en el terreno ético, aspectos cuestionables; lo que retiene el espectador, sin embargo, es la incursión minuciosa en una mente criminal.
Gary Ross no logra profundizar en su dramatización histórica ni en el desarrollo de los personajes secundarios. Sin embargo, se destaca la recreación del exuberante paisaje, la fotografía de Benoît Delhomme y la actuación de McConaughey como los puntos más fuertes de la obra.
El documental de Hendel y Lorenz evoca esa trayectoria artística de un modo inevitablemente rápido e incompleto, sin sentimentalismos y sin el estorbo de un juicio moral.