Posee la capacidad narrativa que acredita a los maestros. (...) una sucesión de imágenes magnéticas y rodadas digitalmente, diálogos sin desperdicio, una ambientación y una atmósfera que otorgan credibilidad absoluta a la época.
Tan cierto como endeble. Tal como me cuenta la historia el director, esos sufrimientos me son ajenos, no encuentro solidez ni en lo que dicen ni en lo que hacen los personajes, la abusiva música pretende inútilmente subrayar las emociones.
A mí me parece preciosa. Tal vez debería reducir un poco la presencia de los insectos, y el baile de King Kong en el lago helado de Central Park no me conmueve demasiado. Sin embargo, creo que todo lo demás es magistral: la ambientación, el ritmo, los diálogos, los personajes y los efectos son una maravilla.
Carnivàle es una serie poco vista, pero realmente extraordinaria. Hubo momentos que me provocaron tanto terror que necesitaba detenerme. Incluso tuve pesadillas a causa de su contenido. Y no soy el único que ha pasado por esto.
Película inquietante, con subidas y bajadas. Tiene la genuina fuerza visual, complejidad, turbiedad, lirismo, el halo entre mágico y trágico del mejor universo de Gutiérrez Aragón.
Es una película elaborada por profesionales de gran talento, que logra un delicado equilibrio entre la comedia y el drama. Cada elemento ha sido cuidadosamente seleccionado, reflejando una calidad excepcional que se presenta de manera sobria y elegante, evitando cualquier tipo de exhibicionismo innecesario.
Un tema árido para una buena película. Posee un buen clima, personajes matizados y diálogos inteligentes. Su fuerza visual llega a deslumbrar en ciertos momentos, y los intérpretes logran hacer creíbles a sus personajes.
Le falta emoción. Lo que presenta el director James Hawes es muy trascendente, pero no logra transmitirme ningún sentimiento. Es complicado ignorar la presencia del ya anciano Anthony Hopkins.
Indy merecía una despedida mucho más digna. Las persecuciones y peleas son reiterativas, y el guion se siente rutinario y predecible. Aunque en la parte final mejora, en general no provoca una gran emoción.
Este insólito personaje y su demencial aventura están muy bien descritos. Hay una belleza visual notable. Sin embargo, la dirección de Arthur Harari enfrenta un inconveniente: la duración de la película de tres horas resulta excesiva.
Malick es fascinante pero excesivo. La película logra embrujarme durante un buen tiempo, aunque su metraje se extiende hasta las tres horas, lo que produce momentos de desfallecimiento. Un poco de aligeramiento le vendría muy bien.
No es una superproducción, sus medios son bastante limitados, pero eso no es obstáculo para lograr una crónica digna, algo de lo que no me desentiendo de principio a fin, me provoca cierto desasosiego y ternura en algún momento.
Scherfig narra con inteligencia, matices, sensibilidad y gracia el rodaje de una película. Es una compleja, pequeña, cálida, agridulce y bonita película, un pretexto razonable para volver a la sala oscura en época de sequía.
Su estilo evoca el cine clásico, pero en su versión menos efectiva. Visualmente, se siente bastante convencional. La actuación de Cotillard es lo más destacado, aunque no llega a salvar la película.