Garrel consigue que lo que debería ser un mapa del sufrimiento y de grandes expresiones sobre las miserias de la condición humana, provoque indiferencia y hastío.
Película con cierto ritmo y en la que ocurren cosas, aunque ni ellas ni los personajes que las viven te provoquen algo más que una mueca de hastío. (...) Y encima tienes que aguantar todo el rato el careto de Stiller haciendo de excéntrico atormentado.
Todo fluye y palpita en esta película magistral, concebida con los medios justos, con enorme talento, con sentido moral. Es normal que la emoción explote con un desenlace tan imprevisible como épico.
Con diálogos brillantes, contundentes e impagables, con personajes imprevisibles que nunca son de una pieza, con situaciones llenas de tensión (...) Es un western raro, pensado y sentido, de los que se recuerda.
Kitano ha creado una obra decepcionante. Muchos intentan justificar lo injustificable y buscar valor donde solo hay vacío. La película se presenta como una serie interminable de tiroteos sin propósito, situaciones absurdas, un conceptualismo pobre, falta de expresión y flashbacks confusos, además de una falsa sugerencia y un simbolismo superficial.
Hurt alcanza el cielo con su maravillosa interpretación de un encarcelado y fabulador homosexual en esta plana adaptación de la excelente novela de Puig.
Su estética me recuerda para mal la del videoclip de lujo, también la de la saga del Anillo. Veo y escucho sin disgusto esta digna adaptación bíblica, pero al cabo de un tiempo consulto el reloj.
Polanski narra con un estilo que te remite afortunadamente al cine de otra época, no busca apuntar al corazón; su intención es hacerte reflexionar. Logra su objetivo.