Nanni Moretti, un director peculiar pero esencial, logra fusionar de manera efectiva la comedia y el drama. Al finalizar la película, salí del cine satisfecho, experimentando esa sensación tan poco común.
Algo no funciona ni en la descripción de la vida íntima de este hombre tan antipático, ni en el retrato de su tensa carrera profesional. Me sentí distanciado durante toda la película del sufriente mundo interior de este complejo personaje.
Pasable y olvidable biopic sobre el rey Presley. No comprendo por qué genera tanta pasión o rechazo. La veo y la escucho sin que me despierte ningún sentimiento intenso.
El argumento del Nobel anglojaponés Kazuo Ishiguro está bien desarrollado, aunque durante la película no ocurre nada grandioso ni que transmita especial emoción, a excepción de la interpretación del conmovedor Bill Nighy.
Nada por aquí, nada por allá. Todo me parece teórico y un experimento con grandes pretensiones. Vuelvo a sentirme somnoliento. Nada de lo que presentan me interesa lo más mínimo.
Mejor sus intenciones que su arte. El tema conmociona, pero la forma de contarlo no es brillante. Hay momentos que tienen la estructura y el aroma de un telefilme.
Mi problema es que me aburre el personaje y también me crispa. La belleza de esta señora es evidente [Ana de Armas]. Y su certidumbre de que ha encontrado el papel de su vida. Pero me cansa.
Otra obra maestra de Pawlikowski. Desde su sorprendente inicio hasta uno de los desenlaces más bellos que he presenciado en el cine, esta película es impredecible, poderosa, lírica, compleja y auténtica.
Todo aspira a poseer un halo de misterio e interpretaciones múltiples. No es contagioso en mi caso. Los sofisticados personajes y su retorcida relación me desinteresan (...) permanezco como un témpano de principio a fin.
De libros y soledades. Esta película habla de esas sensaciones. Y lo hace con un lenguaje, unos matices, un tono y una capacidad de sugerencia que me conmueven.
No me abandona en ningún momento la sensación de que todo sucede en un escenario teatral. Una película a la que asisto sin que me ocurra nada malo pero que olvido a los cinco minutos de acabarse.
El director Jeff Nichols vuelve a demostrar que es un narrador confiable, de estilo clásico, contenido y sutil, siempre comprensivo con sus personajes.
Graciosos Coen, pero solo a ratos se han divertido muchísimo rodando esta disparatada y esperpéntica historia. Pero tal vez el entusiasmo hacia su criatura no sea contagioso para la mayoría de los espectadores.
Si la narrativa de Haynes te deja con la boca abierta, las maravillosas interpretaciones de Cate Blanchett y de Rooney Mara están al mismo nivel. Es una película con tanto estilo como verosimilitud, la crees y la sientes.