Con sentido del clima, ambientación creíble, ritmo opresivo, personajes inquietantes, negrura en el tono y en el argumento. Es una película entretenida, bien contada, con estilo visual.
No he logrado apreciar la subterránea y experimental calidad de 'Eva no duerme', que convierte los sobrios 85 minutos de su metraje en una larga tortura.
El director y el guionista se acercan al retorcido universo de Hitchcock con notable talento, lo que cuentan y lo que sugieren resulta tan atractivo como creíble. La narración está muy bien elaborada, convirtiendo esta en una película cautivadora.
Scorsese narra con maestría la historia, creando un universo inquietante. Al finalizar la película, se experimentan sensaciones extrañas, y me ha atrapado esta retorcida y enfermiza trama.
La película narra de manera decepcionante la vida de los prisioneros, limitándose a ofrecer una descripción repetitiva y esquemática de un catálogo de torturas.
El lujoso experimento no ha fallado. Esta divertida película es lo que pretendía ser, alcanza su objetivo con poderío y fluidez, mantiene las esencias primitivas, entretiene, hace reír (...) el divertimento está magistralmente logrado.
Es entretenida en general y la calidad del sonido mejora. Las relaciones interpersonales y los conflictos están razonablemente bien narrados, sin embargo, en ocasiones resulta algo discursiva y carece de intensidad, lo que puede hacer que la historia se olvide rápidamente.
Una película con una producción, ambientación y fotografía robustas, acompañada de actuaciones y expresiones auténticas, pero el profundo magnetismo que tenía la novela brilla por su ausencia. Aunque la arriesgada propuesta es digna, no logra trascender más allá de eso.
A la altura de un thriller con clase, esta película es una obra cargada de tensión auténtica. Perturbadora y viva, resulta sumamente compleja y envuelta en una atmósfera intrigante. Su esencia desprende un aire de misterio y credibilidad.
Conmovedora historia de amor sin énfasis, ni cursilería, ni efectismo, ni trampas. Con la grandiosa naturalidad, sencillez, poder de comunicación e intensidad que caracteriza al lirismo auténtico, al retrato del amor y la pasión sin disfraces ni coartadas.
Hay buen cine en este retrato de moteros. La primera parte está narrada con gran precisión. Además de un potente estilo visual, Jeff Nichols siempre logra sacar lo mejor de intérpretes muy capacitados.
De todo un poco. Resultado, a medias. No me ocurre nada malo viendo esta película, pero esperaba más de una directora como Lone Scherfig en este drama en el desierto chileno de Atacama.
A veces siento que me están narrando una historia de terror. Esto es un logro de la directora, ya que logra evocar en mí misterio, compasión y perturbación. Es una película inusual y obsesiva, con múltiples facetas.