Hay buen cine en este retrato de moteros. La primera parte está narrada con gran precisión. Además de un potente estilo visual, Jeff Nichols siempre logra sacar lo mejor de intérpretes muy capacitados.
De todo un poco. Resultado, a medias. No me ocurre nada malo viendo esta película, pero esperaba más de una directora como Lone Scherfig en este drama en el desierto chileno de Atacama.
A veces siento que me están narrando una historia de terror. Esto es un logro de la directora, ya que logra evocar en mí misterio, compasión y perturbación. Es una película inusual y obsesiva, con múltiples facetas.
Un retrato del aborto que da miedo. La película está dirigida con profundidad y estilo por Audrey Diwan. En varias ocasiones, tuve que apartar la mirada de la pantalla, y al final, salí tocado.
Sus dos horas de metraje se me hacen eternas. La historia es tan grisácea y aburrida como la fotografía que la ilumina. Te desinteresas de los personajes y de lo que les ocurre. (...) Todo es un anodino desastre
Es sorprendente por su notable falta de gracia, por una trama que no tiene claro hacia dónde va, por diálogos vacíos y sin ingenio, y por actores talentosos que lucen tan desorientados como su director.
No es excesivamente complaciente con el mítico Elton John; se puede disfrutar, aunque resulta ser un producto predecible y diseñado para alcanzar el éxito comercial.
Todo es angustia, no logro sentirme cómplice de tanto sentimiento desbordado. El trabajo del director Rupert Goold es correcto y también frío. Ninguno de los personajes me apasiona. Contemplo esta tragedia desde fuera, sin entrar en ella.
Que James Franco haya destinado un presupuesto mínimo para su rodaje no justifica la falta de coherencia en la obra. El argumento carece del sentido del ridículo, al igual que los personajes, los diálogos y las situaciones presentadas.
Me la sé, pero funciona consigue sus objetivos: un calculado y seguro éxito comercial, y un sentimiento con lo que la gente se encontrará muy bien durante y después de verla. Y lo mejor, para mí, es ver a Mortensen.
Creo que Guillermo del Toro ha logrado su obra maestra, en la que todo funciona. Habla sobre la compasión con un lenguaje visual admirable, retratando emociones de manera profunda.
Retrata muy bien una época. Recrea su estética, sus colores, su atmósfera, sus actitudes ideológicas y sus frecuentes disparates siguiendo a alguien enamorado de la transgresión.
Una película aceptable, de temática dolorosa y sombría, con interpretaciones como la del propio McGregor o Jennifer Connelly que podrían ser mejorables.
En ningún sentido es desdeñable este biopic. Se presenta con una narrativa tanto contenida como digna. Las nominaciones al Oscar de Eddie Redmayne y Felicity Jones son absolutamente merecidas.
No sobra ni falta un plano. Me siento hipnotizado de principio a fin. Sigo pensando en “Ida” después de verla tres veces. Es cine muy bueno, con estilo y aroma a tiempos lejanos.
Es una película vocacionalmente extraña que puede mantener moderadamente la atención, con clima desasosegante, con arquetipos y situaciones que llevan el identificable sello de sus autores, pero el resultado final no me apasiona.