[Spielberg] no había abordado nunca el periodismo. Lo hace con deslumbrante solvencia. Son admirables la precisión, el dinamismo, la claridad y el tono que utiliza. Todo resulta creíble en esta película excelente. Y Meryl Streep está más allá del elogio.
Amor y perfecto entendimiento hacia el universo del autor, con una estética tan potente como veraz, con un blanco y negro magnífico (...) Ferreira adapta a Lobo con personalidad propia, inteligencia y poesía.
El director Scott Cooper presenta de manera aceptable y convencional una historia que, bajo la dirección de Scorsese o Michael Mann, podría haber sido verdaderamente memorable. Es una película que puedes ver sin incomodidad, pero que rápidamente se desdibuja en la memoria.
Voy a leer la novela para descifrar si el material literario que adaptó Paul Thomas Anderson es tan vacío, insoportable, absurdo y tediosamente largo como su película.
El camboyano Rithy Panh narra su oscura infancia. Tiene la audacia de plasmar sus recuerdos del genocidio a través de figuras de barro, las cuales generan un horror y compasión similares a los que provocarían seres humanos en movimiento.
Soderbergh muestra con habilidad el exhibicionismo del lujo grotesco, la paranoia y el caos mental. Ha optado por dos actores emblemáticos de la virilidad, Michael Douglas y Matt Damon, quienes ofrecen interpretaciones sobresalientes.
Los personajes, los diálogos y las situaciones, así como la supuesta intriga, pretenden alcanzar una complejidad y excentricidad inteligentes. Sin embargo, todo resulta irritantemente vacío, falso, manierista y aburrido.
Burton se muestra en su elemento, pero no logra transmitirlo. Aunque intento involucrarme en lo que parece ser una celebración, mi sonrisa se congela y, en ocasiones, me inunda el aburrimiento.
Me deja una sensación de frialdad y aburrimiento. Reconozco que lo que le sucede a la niña resulta veraz, pero no puedo evitar mirar el reloj constantemente.
Alfredson ha captado el espíritu de Le Carré. Su estilo visual es tenso y pausado, logrando describir los matices y hacer comprensible una historia compleja en imágenes.
Es una película amable y tierna, lo cual no equivale a decir empalagosa y blandengue, bien interpretada por adultos y críos, con habilidad para captar el tono de una época, grata de ver y de oír.
Aclarado mi admirativo pasmo ante la protagonista de La Dama de Hierro, el entusiasmo se limita a eso. El resto es indiferencia ante una historia y unos personajes cuyos problemas no logran implicarme.
No parece importarle mostrar la hipnosis que le provoca el personaje. Logra algo meritorio: atraparte sin que la duración te agobie, a pesar de ser de 333 minutos.
Comienza alarmantemente con el mismo estilo cursi y envarado que 8 Mujeres, pero se va arreglando poco a poco y termina siendo una cínica y aceptable farsa.
Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve.
Estuve a punto de salir de la sala en los primeros minutos, ya que todo parecía forzado y lleno de clichés. Sin embargo, el resto es una muestra de buen cine, auténtico y convincente. Huerga demuestra una vez más su notable habilidad visual. Además, el personaje, interpretado de manera magistral por Daniel Brühl, es complejo y bien desarrollado.