No parece importarle mostrar la hipnosis que le provoca el personaje. Logra algo meritorio: atraparte sin que la duración te agobie, a pesar de ser de 333 minutos.
Comienza alarmantemente con el mismo estilo cursi y envarado que 8 Mujeres, pero se va arreglando poco a poco y termina siendo una cínica y aceptable farsa.
Estamos en el territorio del gran cine, del clasicismo, de un universo tan rico como complejo en el que todo tiene sentido, te envuelve, te sugiere, te implica y te conmueve.
Estuve a punto de salir de la sala en los primeros minutos, ya que todo parecía forzado y lleno de clichés. Sin embargo, el resto es una muestra de buen cine, auténtico y convincente. Huerga demuestra una vez más su notable habilidad visual. Además, el personaje, interpretado de manera magistral por Daniel Brühl, es complejo y bien desarrollado.
Una película bien escrita, dirigida e interpretada (con alguna secuencia grotesca) que retrata con tensión y veracidad una historia dura y sórdida sobre un tema que nos amarga y obsesiona a todos.
Cine político, casi documental, agradeciblemente aclaratorio de una inolvidable bestialidad. Greengrass reconstruye con credibilidad, objetividad, emoción y datos aquel maldito domingo.
Es una hermosa película que captura la esencia de los seres humanos atrapados en circunstancias difíciles y del mundo infantil. Darín, como siempre, brilla en su papel, aunque en esta ocasión tiene pocas oportunidades para exhibir su característico sentido del humor. La narrativa se desarrolla casi enteramente en un tono trágico.
Sigo el problemático camino de la pareja enamorada, aunque con cierto desinterés. Mi atención realmente surge cuando Mark Rylance llena la pantalla. Su presencia me inquieta y fascina, mientras que el resto de la historia no logra generarme interés.
Mejor las intenciones que el estilo. Está narrada sin fuerza expresiva y en ningún momento resulta compleja ni apasionante. Sin embargo, destaco la interpretación de Juana Acosta.
Abunda la caricatura y el esperpento, pero también percibes realidad. Tiene momentos divertidos. Y el excelente actor Javier Gutiérrez clava a su legendario personaje.
Un retrato veraz y muy interesante de la Cosa Nostra. La historia está bien narrada y mantiene la tensión a lo largo de su desarrollo. Además, cuenta con un actor creíble y matizado, Pierfrancesco Favino, que ofrece una interpretación dura y convincente.
'Leto' posee un particular encanto que puede evocar ternura. Si bien no se convertirá en un clásico, tampoco es una producción que deba ser menospreciada.
Más Escobar, y solo correcto. Mi problema con Loving Pablo no es ya el abusivo déjà vu con el personaje y el argumento, sino que defrauda mis expectativas. Es una película que veo bien, correctamente narrada, en la que no miro el reloj.
Da mucho miedo esta película. Y ninguna compasión por el destino trágico de esa familia ejemplar. Ese terror se prolonga en la mirada muerta y en el contenido tono de voz de Guillermo Francella, ese actor camaleónico.