Todo lo que me cuenta Rosales me provoca un tedio excesivo, pero también lo que pretende sugerirme, o lo que me oculta. La visualización de la grisácea cotidianeidad de este profesional del horror me parece tan estéril como pretenciosa.
Una película tan rara como turbadora. Jaime Rosales sigue experimentando con el lenguaje narrativo pero, a diferencia de tantos impostores y modernos, él consigue resultados atractivos.
Esta película presenta virtudes propias del cine independiente, aunque también exhibe ciertos defectos. Me atrapó especialmente la actuación desbordante de la pequeña Brooklyn Prince, quien interpreta a una niña de seis años.
Rutinaria y plana. Ninguno de los personajes, ni lo que hacen ni lo que dicen, reúne el menor interés. Los malos tiempos se prolongan demasiado en el cine de Paul Schrader.
Cine independiente de calidad. Se aprecia el talento y la sensibilidad en el retrato de estas dos mujeres. Sin trampas ni efectismos, se presenta con sobriedad y sutileza, evitando subrayar las emociones.
Una película tensa y áspera, que te contagia la adrenalina que emborracha a sus personajes. Bigelow no hace discursos morales y la narrativa rebosa veracidad, con un suspense de primera clase que provoca terror.
La veo con desasosiego, sensación que perdura al recordarla. El planteamiento de Oren Peli es brillante. Con sentido de la atmósfera, escasas trampas, habilidad, imaginación y posibilismo.
Una de las mejores películas de Alan Rudolph hasta la fecha. Preciosa historia de amor a varias bandas con una maravillosa Christie y un conmovedor Nolte.
Juan José Ballesta está muy creíble en esa atractiva película que es "7 vírgenes". Pero el desconocido chaval que la coprotagoniza con él, también se merecía el premio.