Buen entretenimiento, agradezco haber estado dos horas interesado (aunque no fascinado) por lo que se presenta en la pantalla. Me emociona cada vez que con la aparición de la excelente actriz Carolina Yuste.
Me provoca la certeza de estar frente a algo que fascina y repele al mismo tiempo. La atmósfera es tanto enfermiza como excitante; da miedo y asco, pero también tiene un imán que atrae. El clima es desolador, pero logra empaparte.
Pretende ser inquietante, realista, variadas cosas. No me provoca ni rechazo ni cuelgue. No entro en una intriga que pretende ser compleja. Me da igual.
Reconoces el mismo escenario y la atmósfera turbia que generaba 'Cuatro meses, tres semanas y dos días'. Sin embargo, mientras Mungiu lograba involucrarte de manera angustiosa en aquella película, aquí resulta que el drama de los protagonistas no logra despertar la misma intensidad emocional, dejándote indiferente ante su sufrimiento.
Una película misteriosa y excelente. Ozon crea una apasionante tela de araña, coronada con un final en estado de gracia. Todo resulta hipnótico y perturbador.
Sexo filmado de forma explícita y en diversas variantes. Sigo sin entender qué pretende contar el director. Sospecho que él tampoco lo sabe, pero deja en cada plano claro que se considera un autor.
Trier describe los sentimientos y las situaciones con vocacional sutileza y con una sofisticada narrativa visual. curiosa y original película, me interesa esta enigmática mujer que parece muy normal.
Revisé la mitificada 'Easy rider'. Es mediocre, y a ratos grotesca. Lo único admirable en ella es la interpretación de Jack Nicholson y la excelente banda sonora. El resto es un tripi chungo.
Juan José Ballesta está muy creíble en esa atractiva película que es "7 vírgenes". Pero el desconocido chaval que la coprotagoniza con él, también se merecía el premio.
Un producto digno para las multisalas. Los personajes utilizan los coches para expresar lo más profundo de su personalidad, como forma de vida, como suprema afirmación.
Como sus personajes, puedes acabar vomitando. Me repele el cine de Ferreri que hizo después de esas dos películas formidables tituladas 'El pisito' y 'El cochecito'.
No poseía ninguna referencia de su trabajo [de Alché y Naishtat] pero ha sido un placer conocerlo en esta rara y divertida película. (...) Hay poder de observación en el complejo argumento (...) Y están muy bien los intérpretes.
No alcanza la complejidad, el suspense y la profundidad de sus anteriores crónicas de crímenes, pero está contada con la inteligencia, la imaginación y el atrevimiento que caracteriza a este impagable artista.