Las interpretaciones son intensas y veraces. Y percibes el amor y el conocimiento que posee la directora de la amarga obra de Strindberg. Pero no puedo evitar mirar de vez en cuando el reloj y pensar en mis cosas.
Una obra más que se caracteriza por el distintivo estilo de la productora, que resulta un tanto ingenuo y lírico. Carece de un hilo narrativo, presentando diálogos absurdos y un ritmo agotador, mostrando un claro desprecio hacia la coherencia.
No logré conectar con el dramatismo exagerado, ya que la historia de encuentros y desencuentros suicidas entre un fotógrafo y una estrella de cine resulta desgarradora pero poco creíble.
Me recuerda mucho a 'El secreto de sus ojos'. Está bien escrita, con diálogos brillantes y una excelente calidad visual. Los actores son creíbles; sin embargo, el desenlace, que busca ser original, me dejó sorprendido.
Carla Simón muestra un fuerte sentido del neorrealismo y una forma auténtica de retratar a los demás. A pesar de estas virtudes, el drama no logra cautivarme ni transmitir las emociones que más aprecio en el cine.
Los hermanos Dardenne narran esta historia de manera muy realista, ofreciendo una representación auténtica de la vida. Utilizan un enfoque casi documental, evitando diálogos excesivos y situaciones exageradas, lo que les permite escapar de descripciones simplistas.
La trama se vuelve tediosa y en ciertos instantes me invade el aburrimiento. Sin embargo, lo que logra mantener mi atención en esta película tan bienintencionada como monótona es la talentosa actriz Patricia López Arnaiz, quien siempre brinda actuaciones excepcionales.
La poética de Víctor Erice no logra conmoverme. Me encuentro en un estado de indiferencia que resulta inquietante. Las tres horas de la obra se me hacen tediosas y carentes de emoción.
Mucho arte en la representación de la violencia y el temor. Es una película inquietante y poderosa, aunque con altibajos. Presenta elementos que me atraen y otros que no me convencen tanto.