Todo obedece al despropósito en esta película supuestamente lírica. En sus mejores momentos, 'Restless' resulta cansina y en los peores, se torna exclusivamente ridícula.
Todo se reduce a una aparente intensidad emocional, con diálogos monótonos recitados por actores que parecen desprovistos de expresión, complementados por una música insistentemente desagradable. Aspira a ser poética, pero no logra transmitir nada significativo, solo un tedio que se siente interminable.
Tiene el espíritu del cine independiente pero también algunas de las convenciones que exige un producto caro. Es una película muy correcta, fácil de ver y complicada de oír, que se consume bien y se olvida rápido.
Andrea Arnold vuelve a demostrar aquí, como hiciera en su sugestiva ópera prima, que sabe describir a gente a la deriva, a seres frágiles y en permanente desconcierto que se defienden a bocados.
El guión es vergonzoso. Es alarmante lo que puede resultar de la Cultura al permitir que alguien involucrado en la creación de este desastre tenga influencia.
Admirando el universo del profundo y desasosegante Atom Egoyan, me siento frío y confuso con "Adoración", que resulta ser una indagación morosa y excesivamente retorcida.
El Bola provoca rabia moral, miedo, angustia y desazón, generando una profunda implicación emocional que puede llegar a hacerte llorar. El impresionante papel del joven Juan José Ballesta es destacado, con unos ojos y una expresión desoladora que logran mostrar el infierno en el que vive, todo ello con una gestualidad sobria.
Se pretende la continua emotividad del receptor, todo es intenso y sentimental. En mi caso, no lo consigue. Los enigmas del pasado que plantea me desinteresan, el metraje se me hace interminable (...) fatigosa crónica sentimental.
Inquietante y dura. Me entretuvo a lo largo de su metraje y la impactante parte final me genera miedo. La trama crea un ambiente tenso, agradeciendo la zozobra y el enigma que logra plasmar Martín Cuenca.
Kawase se enfoca en el arduo proceso que enfrenta una pareja que decide adoptar a un niño. Si bien muestra una notable delicadeza y emotividad, su estilo a veces resulta agotador. Hay momentos en los que aprecio su enfoque, pero en otras ocasiones me deja indiferente.