Brillante y superficial. Su habilidad para plasmar la estética de la vacuidad es innegable. Sin embargo, me parece que carece de situaciones o emociones que realmente logren resonar en mí.
Machaca por opresiva. Staho demuestra talento y osadía al adentrarse en terrenos psicológicos inquietantes, pero no tengo la menor intención de volver a ver su frustrante película.
Tan divertida como astuta, y tan liviana de manera consciente como maliciosa, ofrece un catálogo lleno de sabiduría sobre lo que puede suceder en el amor y el deseo.
El hecho de que Allen nombre su nueva película 'Día de lluvia en Nueva York' promete una experiencia encantadora, llena de melancolía, malentendidos, encuentros sorpresivos y momentos inesperados. Su encanto perdura en mí a lo largo de toda la proyección.
La película resulta tonta y poco substancial. Mientras algunos espectadores se ríen con los chistes y situaciones absurdas que presenta, otros nos sentimos frustrados por perder nuestro tiempo en una serie de ocurrencias que carecen de verdadera gracia.
Hany Abu-Assad presenta una visión realista y amarga de la vida. Logra que actores sin experiencia parezcan auténticos, transmitiendo de manera efectiva el malestar, la inquietud y la incertidumbre que sienten los personajes.
No hay suspense, todo se siente prosaico y mediocre. La complejidad y la inteligencia que Allen solía presentar han sido reemplazadas por la rutina y una falta de emoción, sin nada interesante que ver ni escuchar.
La poética de Víctor Erice no logra conmoverme. Me encuentro en un estado de indiferencia que resulta inquietante. Las tres horas de la obra se me hacen tediosas y carentes de emoción.
Dedica 200 minutos a contar algo que me resulta tan discursivo como vacuo, aunque imagino que se me escapa el arte y la trascendencia de su mensaje. Tres horas y cuarto sin que ocurra nada apasionante es demasiado tiempo.
Este hermoso documental presenta a Carlos Cristos, un ser humano encantador, inteligente y profundamente sensible. Muy pocas obras que abordan la enfermedad irreversible y la proximidad de la muerte logran transmitir tanta vitalidad.
Las lágrimas surgen cada vez que escucho a Brando decir: "Eras mi hermano y no cuidaste de mí, pude haber ganado aquella pelea pero sólo me disteis un pasaporte al fracaso". Es uno de los momentos más notables de actuación en la historia del cine.
El argumento busca ser intrincado, pero me parecieron confusos ciertos aspectos. A veces resulta monótono y la realización se siente pesada. Quisiera que fuera distinto, especialmente considerando las difíciles situaciones que atraviesa su creador.