Lujosa nadería. Tanta acumulación de talento ha generado algo que resulta tanto mediocre como tedioso, careciendo de cualquier secuencia que logre alterar el ánimo o evocar emoción.
Iñárritu parece perder fuerza sin la colaboración de Arriaga. La experiencia visual y auditiva no logra conectar del todo. Javier Bardem se entrega por completo a su personaje, mostrando una interpretación profunda y matizada, pero su excepcional esfuerzo parece no estar respaldado por el conjunto.
'Las nieves del Kilimanjaro' es, sin duda, la obra de Robert Guédiguian que más me ha emocionado en tiempos recientes. Su enfoque es sincero y profundo, reflejando la autenticidad que caracteriza a su cinematografía.
A Joel Coen le faltaba Shakespeare, para bien. Es una película rara en el mejor sentido, arriesgada, que capta el espíritu de aquel señor que lo sabía todo de la naturaleza humana, atractiva propuesta.
No hay nada que me irrite excesivamente, aunque tampoco que me apasione. La protagoniza Brendan Fraser. Su cuerpo asusta, pero su rostro y su voz expresan con talento, sensibilidad. Es lo que más me gusta de 'La ballena'.
Mantengo la vista fija en la pantalla durante toda la película, no tanto por la historia que cuenta Paolo Sorrentino, sino por la constante aparición de Celeste Dalla Porta, cuya belleza es realmente impresionante.
Machaca por opresiva. Staho demuestra talento y osadía al adentrarse en terrenos psicológicos inquietantes, pero no tengo la menor intención de volver a ver su frustrante película.
Tan divertida como astuta, y tan liviana de manera consciente como maliciosa, ofrece un catálogo lleno de sabiduría sobre lo que puede suceder en el amor y el deseo.
La película resulta tonta y poco substancial. Mientras algunos espectadores se ríen con los chistes y situaciones absurdas que presenta, otros nos sentimos frustrados por perder nuestro tiempo en una serie de ocurrencias que carecen de verdadera gracia.
Jia Zhang-Ke ha estado revelando durante más de diez años las situaciones sombrías de su país. En ocasiones, presenta este inquietante escenario con algo de interés, pero su película 'Ash Is Purest White' resulta ser demasiado extensa y tediosa.
Todo resulta abrumador hasta llegar al cansancio. La aguda sensibilidad, la carga emocional y el lenguaje visual tan elaborado solo logran que me sienta apático.
Frémaux no solo tiene un profundo conocimiento de la historia, sino que la presenta de manera cautivadora y emotiva. Durante la proyección de estos documentales, siempre siento una curiosidad constante, una sonrisa de satisfacción y agradecimiento por esta hermosa crónica.