Aquí estamos ante lo más parecido al cine tosco de Mariano Ozores. Esta película se presenta como una obra masturbatoria y autosatisfecha, resultado del trabajo de un cineasta pomposo y afectado. Se trata de un film extraviado en su caprichosa desmesura narrativa.
Masturbación autocomplaciente de dos personajes que se quieren mucho a sí mismos (Houllebecq y Depardieu) conversaciones absurdas y vacías, llenas de chistes machistas una memez superlativa, cinematográficamente inane
Solo un creador tan libre y tan original como Bong Joon-ho puede salir bien parado de una aventura tan heterodoxa y tan estimulante, tan imprevisible y tan demoledora como 'Parasite'.
El sustrato articulador, la libertad narrativa, el sentido del humor, los giros constantes y los cambios de registro la convierten en la película más inclasificable de la sección oficial. Es una propuesta muy estimulante.
Esta película se aproxima más al giallo italiano que al cine fantástico en su forma más pura. Los giros narrativos poco significativos, los efectos innecesarios y las escenas grotescas disminuyen la calidad del film, llevándolo hacia un territorio de grand guignol involuntario, que termina por desdibujar su verdadero potencial.
Se salva por la magnífica actuación de todas las actrices, por el audaz caleidoscopio de retratos femeninos y por ciertos momentos destacados, sin embargo, no alcanza los más altos logros de su autor.
Un retrato profundo, conmovedor y empático de la vida cotidiana en la Galicia más rural. Esta es, sin duda, la mejor película de su autor y una de las obras más impactantes que hemos visto este año en la sección Un certain regard de Cannes.
Sobria y lacónica en su puesta en escena y diálogos, la película logra crear una atmósfera inquietante. Una elipsis inesperada se revela como el gran hallazgo del film, mostrando la visión y personalidad notable del director.
La película se siente excesiva, con una trama amorosa predecible que resulta repetitiva. La narrativa carece de coherencia y el desarrollo emocional es bastante superficial.
Rosales logra transmitir momentos de autenticidad y emoción a través de sus instantes. Sin embargo, el mayor desafío de su propuesta se asemeja a las limitaciones que presentó 'Petra'.
El relato explora un thriller sombrío que se desarrolla con un guion que parece un defecto común en muchas ficciones que pretenden ser serias. La propuesta narrativa resulta bastante obvia y poco sorprendente.
La película se centra más en la estructura de su guion que en el impacto visual que podría ofrecer. Desde el principio, se evidencian sus limitaciones, convirtiéndose en un ejercicio académico con fundamentos humanistas, pero careciendo de un verdadero alcance cinematográfico.
Un cóctel que despliega una cursilería ingenua, donde los pensamientos, las capas temporales y los impulsos de los personajes se entrelazan, dejando a la propia Naomi Kawase sin poder transmitir con claridad su mensaje.
Con un uso exagerado de la música y un desenlace que destaca un humanismo desmedido, se exhiben los elementos habituales de un director de dudoso renombre que Cannes sigue promoviendo, a pesar de no estar a la altura.
Diao Yinan presenta un retrato crudo de la China contemporánea, una obra sobresaliente del género que destaca por su riqueza visual y el alto nivel de talento que exhibe.
Lanthimos presenta a los personajes como piezas de dominó que manipula a su antojo. 'Kinds of Kindness' revela un desdén evidente del director hacia sus propias creaciones, algo que podría incomodar incluso a un maestro como Jean Renoir.
Siete cortometrajes combinados en una película que no logra destacar. Aunque es entretenida y tiene cierto encanto, carece de substancia y no ofrece nada memorable.