Las imágenes de Waddington son inconsistentes y carecen de identidad, además de ser excesivamente planas. La narrativa tampoco aporta mucho, ya que la propuesta carece de matices y profundidad en su desarrollo.
Fría como un bisturí afilado y cortante, hermosa en su límpido y clínico cromatismo, 'Little Joe' es una alegoría tan desconcertante como sugerente, si bien su dramaturgia, ¡ay…! acusa una notable rigidez, casi ortopédica, que no beneficia en nada.
Las imágenes logran capturar, de manera ocasional y variable, ciertos momentos de intensidad y autenticidad, tanto en el aspecto emocional como visual, que elevan la calidad de la película más allá de su resultado final, que se presenta algo incierto y ambivalente.
La comedia logra hacer reír en la mayoría de sus escenas, presentando momentos realmente entretenidos. Sin embargo, resulta lamentable que la dirección se adhiera tan rigidamente al guion, lo que limita su creatividad.
Los creadores sostienen que se trata de una obra relacionada con 'Yo, Daniel Blake', pero parece más bien una versión atenuada y repetitiva de la original, carente de sorpresas y con un enfoque poco honesto que resulta demasiado autocomplaciente.
La película, aunque no destaca por su calidad, ofrece una impactante reflexión sobre un área poco explorada, revelando una dura realidad en el contexto del capitalismo y la globalización en Europa.
La película presenta un estilo formal algo académico y un enfoque discursivo claro desde el inicio. Aunque su modestia la hace accesible y agradable, también le resta profundidad, resultando en una obra que, aunque correcta, se siente algo impersonal.
No es una gran película, ya que carece de una adecuada construcción del tiempo narrativo y presenta una rutina ilustrativa un tanto perezosa. Sin embargo, es un trabajo honesto que logra captar la esencia interna de sus personajes.
Una realización meticulosa de la cineasta no evita que las metáforas sean demasiado evidentes, lo que resulta en un retrato crítico de la masculinidad junto con una representación confusa de los deseos femeninos.
Consigue retratar con autenticidad la miseria de ciertos entornos rurales tejanos. No hay diálogos explicativos ni giros tramposos en el guion, lo que aporta una gran honestidad a la propuesta.
Un intento que no logra alcanzar su objetivo. Los elementos utilizados tenían el potencial de crear una obra verdaderamente original, pero la manera en que se combinan visualmente resulta en un fracaso notable.
Los personajes actúan sin profundidad, como si fueran marionetas del guion, presentándose como excéntricos, antipáticos y superficiales. La colocación de la cámara da la impresión de haber sido realizada sin un criterio claro.
Ejercicio valiente y depurado, que se atreve a hundir el bisturí en las heridas existenciales más dolorosas de sus protagonistas y que ofrece una insólita radiografía de Cuba.
No es una película mala, pero resulta complicado hallar en ella elementos que superen una cuidada puesta en escena y un emotivo retrato femenino, que por cierto, son aspectos de valor.
La visión del cineasta en 'Parthenope' se manifiesta a través de una puesta en escena profundamente solemne y egocéntrica, que parece sumergir al espectador en un mundo introspectivo y autocomplaciente.