Con un estilo sobrio y bellamente retratado, respaldado por el talento de actores de primera categoría, Ozon construye su película. El resultado es, sin duda, estremecedor.
Eimbcke utiliza sus característicos encuadres prolongados con cámara fija, donde los actores parecen dispuestos a mostrar su vulnerabilidad, comunicando más a través de silencios que de diálogos.
Cada fotograma está impregnado de una honestidad que hace sentir al espectador como si estuviera viendo un documental. Más que simplemente relatar una parte de su vida, Simón parece querer reajustarla a través de su representación.
Se entiende que, en vez de maquillarla, el turco-alemán nos enfrenta a una violencia gráfica que abruma. Ahora surge una pregunta crucial: ¿es una película que vale la pena recomendar?
Phoenix hace un papel memorable. Un equilibrista consumado de emociones, Joaquin Phoenix no trata a su personaje con indulgencia, pero tampoco le arrebata una pizca de dignidad.
El principal escenario del segundo largometraje de Riley Stearns es un dojo de karate. En él hay lugar para la venganza y la redención, pero sobre todo para eficaces dosis de humor negro.
La película cuenta con una producción impecable. Además, actúa como un hábil y claro guiño al mundo contemporáneo, donde la realidad, con la influencia de ciertos medios de comunicación, se ajusta a los intereses de quienes detentan el poder.
Coixet mesura sus recursos con absoluta maestría sin dejar de usar en ningún momento la voz que la caracteriza. Gracias ha ello ha conseguido filmar su mejor película a la fecha.
Sin más recursos que una locación y un manojo de excelentes actores, Tucci consigue armar en esta, su quinta película tras las cámaras, una historia entretenida que tiene una distribución más que asegurada en salas de cine de arte y, con suerte, en una que otra comercial.
Se nota que, por encima quizá de cualquier otra cosa, 'Los Lobos' está realizada con honestidad y mucho corazón, lo que la hace una película no sólo eximida de falsas pretensiones, sino también necesaria.
Hay películas que, aunque no se pueda precisar la razón, se sabe que permanecerán con uno para siempre, dejando huellas imborrables en el ADN y en la esencia misma. 'U-July 22' es una de esas películas.
Acá no hallaremos nada de esa pirotecnia sensiblera a la que nos tiene acostumbrados Hollywood. En cambio sí que encontraremos rastros claros de ese cine verité que los europeos en general, y los galos en particular, suelen cultivar en su celuloide.
Es una pena que esta valiente revisión cinematográfica sobre el nacimiento del comunismo pueda resultar de interés únicamente para un público reducido. O tal vez no.
Desde el punto de vista cinematográfico, la película es adecuada y probablemente cosechará un éxito significativo en la taquilla europea y en las salas de cine de arte a nivel global. Sin embargo, más allá de eso, se presenta como una apuesta digna de reconocimiento.
Película pequeña cuyo fin parece ser el recordarnos que aún existen puntos, sitios, momentos –las pequeñas poblaciones, la infancia– exentos de cualquier signo de malicia.