Compensa con honestidad sus evidentes carencias. La falta de pretensiones se encuentra, al sur, con una despreocupación formal que puede ser interpretada por ojos indulgentes como audacia.
Esta película está bellamente filmada y presenta un enfoque accesible al cine social. Es tan divertida, audaz y desenfadada que logra evitar cualquier sensación de culpa en el espectador.
Filme de catequesis ligera que se conforma con que no confundamos a Dios con Papá Noel. La extraña lucha de opuestos que presenta no logra alcanzar la potencia de 'Camino'.
Conmovedor filme en el que Goiginger logra componer planos impactantes. La película se construye a través de paralelismos, y el director no duda en realizar cortes abruptos, evitando cualquier exceso sensiblero.
El caso Dreyfus ya tiene su clásico en el cine. Un Polanski destacado revisita 'Yo acuso' con un enfoque intrigante, convirtiéndolo en un auténtico thriller.
Un extravagante interés, derivado de un curioso reparto, una producción sólida y una iluminación que busca transmitir fuerza. Sin embargo, el intento de abordar una refriega política resulta ser un espejismo.
Russell Crowe se sumerge en las tumultuosas aguas de los Dardanelos para abordar la herida de la memoria histórica de Australia durante la Primera Guerra Mundial.
Quizá sepa a poco, pero hay una buena química entre los protagonistas. Esta película logra una simbiosis notable con el paisaje, lo que evoca recuerdos desde su salida de Manhattan. Además, presenta una reflexión que se repite en su filmografía.
'The Artist' camina en el alambre todo el tiempo. Se la juega, arriesgando en la forma con el espectador medio y domando al cinéfilo de pro con su fondo. Por eso es, de largo, la mejor comedia en muchos años.
Imbricado con el paisaje rosellonés y dedicado al cineasta brechtiano Syberberg, así como al vinatero Di Vecchi Staraz, los saltos temporales se presentan como pequeñas burbujas de aire en un recorrido hacia el anhelo eterno de la libertad.