Conmovedor filme en el que Goiginger logra componer planos impactantes. La película se construye a través de paralelismos, y el director no duda en realizar cortes abruptos, evitando cualquier exceso sensiblero.
El caso Dreyfus ya tiene su clásico en el cine. Un Polanski destacado revisita 'Yo acuso' con un enfoque intrigante, convirtiéndolo en un auténtico thriller.
Un extravagante interés, derivado de un curioso reparto, una producción sólida y una iluminación que busca transmitir fuerza. Sin embargo, el intento de abordar una refriega política resulta ser un espejismo.
Quizá sepa a poco, pero hay una buena química entre los protagonistas. Esta película logra una simbiosis notable con el paisaje, lo que evoca recuerdos desde su salida de Manhattan. Además, presenta una reflexión que se repite en su filmografía.
'The Artist' camina en el alambre todo el tiempo. Se la juega, arriesgando en la forma con el espectador medio y domando al cinéfilo de pro con su fondo. Por eso es, de largo, la mejor comedia en muchos años.
Imbricado con el paisaje rosellonés y dedicado al cineasta brechtiano Syberberg, así como al vinatero Di Vecchi Staraz, los saltos temporales se presentan como pequeñas burbujas de aire en un recorrido hacia el anhelo eterno de la libertad.
Stephen Hopkins, un director que transita entre el cine y la televisión, imprime un aire de telefilme a una película que parece buscar reivindicar a Jesse Owens el reconocimiento oficial que nunca llegó a obtener.
Sosa comedia, la película no es destacable, pero tampoco es un desastre total. Ni bien ni mal, simplemente regular, lo que la hace aún más decepcionante.
La labor del protagonista como falsificador permite al filme alejarse de la narrativa convencional del drama hebreo para profundizar en la destreza artística del personaje.
La solidez y el mentón mussoliniano de Jason Clarke destacan mientras la trama se desdobla en dos historias. Heydrich se presenta como nunca lo habías visto, aunque ya lo imaginabas.
Se eleva por encima de la media. Todo funciona gracias a Cranston; su actuación es sobresaliente. La narrativa también se enriquece por el profundo análisis del oprobio político que se denuncia. Curiosamente, el ligero tono de comedia contribuye a mantener el interés.
Filme de acción sin acción ni enemigos competentes, con nazis de cartón. Clooney, al intentar mantener su compromiso con el arte, parece haber olvidado lo que significa hacer una película bélica.
Es en realidad dos películas en una. La primera es una película de abogados sin adornos, mientras que la segunda es un Hitchcock desgastado, un 'El topo' con los espías expuestos.
No es sólo la versión actualizada de un episodio de la historia de Argentina contada en capítulos, sino la reflexión sobre el poder de un mito, sobre la pequeñez del ser humano frente a sus propias creaciones populares.