Guillermo Francella vuelve a demostrar su habilidad junto a Daniel Fanego. Sin embargo, parece utilizar el humor como estrategia para que no se le tome en serio. Este es un grave error, ya que impide que la película explore un camino más profundo que le habría beneficiado considerablemente.
Contenida y rigurosa intriga política que también funciona como emotivo relato íntimo gracias a una solvente interpretación de Mikael Persbrandt. Su retrato presenta matices de telefilm, acompañado de una recreación visual colorida aunque algo simplista.
Largometraje cuidado, recreado estilosamente en blanco y negro y en formato 1.33:1. Un sereno y estilizado episodio de memoria histórica, a favor de corriente.
Dos estructuras fílmicas en oposición. Por un lado, el simple biopic causal y por el otro, la exuberancia narrativa que establece el estándar más elevado de la película: rótulos, destellos de un enfoque similar al de Michael Moore y una considerable dosis de crítica.
El análisis minucioso, aunque caótico, de la escena de la ducha es realmente fascinante. "Anatomía de un bello asesinato" evoca el estilo de 'Hitch' en este momento clave.
Una película extraordinaria. La música es una excusa brillante; Nueva York se siente como una presencia constante; Ulises, un gato entrañable, y los Coen, genios indiscutibles.
Filme más interesante que agradable, no lograría el impacto que pretende sin la poderosa presencia de las imágenes del juicio histórico. La actuación de Barbara Sukowa es espléndida.
La duda que asoma viendo esta versión lopezvazquiana de 'Atrápame si puedes' es si no habría funcionado una película más sórdida, con más drama que comedia.
El filme, de narrativa clásica, rehén de la fragmentariedad de la estructura literaria, combina muy bien la frialdad del ambiente penitenciario con la necesidad de afecto de sus protagonistas.
El contraste entre lo leído y lo visto, la intensidad de la voz en off y los choques culturales con los paisanos van creando un ritmo particular que el director sabe manejar con destreza.
Aquí sólo brilla Willem Dafoe, enérgico en su fatalismo. Más pretencioso que profundo, la película transmite una sensación de impostura. Ferrara solo se mantiene fiel a su esencia en los últimos 20 minutos.
Filme atmosférico de encuadres fijos, pictóricos, que insinúa en lugar de explicitar las referencias históricas, que deja las tramas para enfocar los rostros, que pone la acción al servicio de la penumbra.
La película destaca por sus escenas de acción, una especialidad del director, que presentan revueltas propias del mejor cine bélico. Más en la línea de Besson que de Scorsese, este 'Taxi Driver' coreano logra rescatar el pasado con maestría.
Acierta a contar una página de la historia que se escribió con renglones torcidos, poniendo recta la cámara y encendiendo una luz oportuna. Un elegante ajuste de cuentas con la historia negra de Georgia.