Filme más interesante que agradable, no lograría el impacto que pretende sin la poderosa presencia de las imágenes del juicio histórico. La actuación de Barbara Sukowa es espléndida.
La duda que asoma viendo esta versión lopezvazquiana de 'Atrápame si puedes' es si no habría funcionado una película más sórdida, con más drama que comedia.
El filme, de narrativa clásica, rehén de la fragmentariedad de la estructura literaria, combina muy bien la frialdad del ambiente penitenciario con la necesidad de afecto de sus protagonistas.
Película dirigida con prestancia clásica. Recuperado de su última pájara, Spike Lee ha vuelto a la comedia, tanto negra como blanca, sin matices, cómodo pero sin perder su famosa pegada.
El contraste entre lo leído y lo visto, la intensidad de la voz en off y los choques culturales con los paisanos van creando un ritmo particular que el director sabe manejar con destreza.
Aquí sólo brilla Willem Dafoe, enérgico en su fatalismo. Más pretencioso que profundo, la película transmite una sensación de impostura. Ferrara solo se mantiene fiel a su esencia en los últimos 20 minutos.
La obsesión de Rithy Panh se retroalimenta con su enorme talento y su innata capacidad para poner imágenes al vacío que sigue al horror. (...) exquisito ejercicio de memoria histórica.
Filme atmosférico de encuadres fijos, pictóricos, que insinúa en lugar de explicitar las referencias históricas, que deja las tramas para enfocar los rostros, que pone la acción al servicio de la penumbra.
La película destaca por sus escenas de acción, una especialidad del director, que presentan revueltas propias del mejor cine bélico. Más en la línea de Besson que de Scorsese, este 'Taxi Driver' coreano logra rescatar el pasado con maestría.
Acierta a contar una página de la historia que se escribió con renglones torcidos, poniendo recta la cámara y encendiendo una luz oportuna. Un elegante ajuste de cuentas con la historia negra de Georgia.
A pesar de una leve inclinación hacia lo caricaturesco, la película aborda con acierto el colorismo de los años ochenta y la música genérica que envuelve la angustia de unos jóvenes tan confundidos como los propios espectadores.
Furman decide mezclar elementos diferentes para ver qué resultado obtiene, aprovechando también su papel como productor. Continúa en la búsqueda de su propio estilo, que navega entre las influencias de Heisenberg y 'Narcos'.
Trapero, a través de normas reconocibles como el relato moral, la intriga criminal, la estética hollywoodiense y la banda sonora en inglés, ha logrado construir un ícono de la familia mafiosa argentina, comparable a los irlandeses e italianos.
McConaughey ofrece una profunda representación de la vida, muy distante de ‘Philadelphia’. Jean-Marc Vallée logra desprenderse de las tensiones morales y nos convence de que lo relevante no es la vida de Ron Woodroof, sino su odisea legal.
Metáfora colorista de toda una transición política, despliega el poder del entusiasmo hasta hacerlo contagioso. Combate con ingenio la amargura del recuerdo y pone de manifiesto que hay muchas formas de asumir seriedad y compromiso.