'Shooting for Mirza', gracias a su cercanía familiar y su sencillez, permite al espectador conectar fácilmente. La historia gira en torno a la búsqueda de una herencia, destacando siempre el factor humano de un hombre.
Aseada, intensa y prototípica cinta bélica para talluditos amantes del género en plataformas. Homenaje bélico a la marina civil, la única resistencia noruega a los nazis.
La intriga resulta más desasosegante que verdaderamente misteriosa. Los esfuerzos del director por convertir el sótano en un espacio inquietante, mediante planos al estilo de Fincher, terminan desvaneciéndose al igual que el personaje de Cluzet.
El director imprime carácter y sencillez al conjunto, abordando la transformación de la atracción fatal hacia el empoderamiento femenino en el contexto del conflicto palestino.
Un cuento de terror filmado con gran cuidado que, sin pomposidad, aborda el miedo de manera íntima, no como una simple serie de cadáveres, sino como una constante huida hacia adelante.
Actor y director han reunido el hambre y las ganas de comerse el mundo del cine y asaltar los cielos. La simbiosis ha resultado perfecta, creando una obra maestra que deja huella.
Peliculón. Chiwetel Ejiofor interpreta de manera excepcional un personaje memorable. Fassbender brilla con una actuación impresionante. Malick y Paul Thomas Anderson no podrían haberla dirigido mejor.
La mula funciona como un MacGuffin berlanguiano, presentando un animal que evoca 'La vaquilla'. Mario Casas ofrece una interpretación sorprendente, mostrándonos un lado de él que no habíamos visto antes. Es su mejor trabajo, comparable al de María Valverde.
Luis Tosar interpreta de manera magistral un personaje complejo, elevando una película que, de otro modo, podría haber caído en la monotonía. Su actuación aporta una profundidad humana que no solo resulta creíble, sino que, en ciertos momentos, es realmente conmovedora.
Un entramado colorido que recuerda a la saga Ocean, aunque con un toque de pudor. Sin embargo, la intención estilística termina siendo más ruidosa que sofisticada, al igual que el título de la película.
Directa, con un uso limitado de exteriores y momentos que evocan a 'Braveheart' en las escenas internas; se valora la sutileza en las relaciones amorosas y la simplicidad en la presentación del contexto histórico.
García desafía al espectador, llevándolo a atravesar una experiencia similar a la de Jesús en el desierto durante 40 días, en un estado de incertidumbre y reflexión.
Las imágenes de archivo, la realización sobria centrada en lo esencial y el talento indiscutible de una de las actrices más destacadas de España demandan a gritos una mayor duración.
Hondo, apacible y juicioso, el tono de esta ópera prima aborda las interrogantes que quedaron sin respuesta para la cineasta, presentando una obra de arte que invita a la reflexión.
Para recrear el auge y caída, el éxito y posterior olvido del ‘Marceline’, nadie mejor que Pepe Viyuela, rostro y alma de este sencillo y sentido monumento al payaso desconocido.