Comedia ligera y alocada, sumamente estilizada, que presenta un diagnóstico moral de un país en crisis. Esta situación se refleja en el vértigo surrealista de las sofisticadas comedias de los años 30.
Sobria y elegante, con un ritmo narrativo fluido, la gran Vicky Krieps nos cautiva una vez más con su magnetismo, caminando delicadamente entre la fuerza y la fragilidad.
Es este un verdadero retrato del guitarrista, la relación de la película con la música es realmente genuina y reveladora, sin duda saciará las expectativas de fans y seguidores.
Es un mero simulacro realizado con prisas, sin sentido crítico ni ambición, bajo la consigna del todo vale. Su guion es insufrible y su dirección, inexistente. Elejalde y Machi logran resaltar los fragmentos más cómicos a pesar del desastre.
Radical y omnívora exploración de la crisis y la desesperación portuguesas, tan cruda y libre como surreal, tan dramática como hilarante, concebida para contar lo esencial del ser humano.
No es la mejor película de Bilge Ceylan, ni la más lograda y accesible en su retrato social, pero no deja de ser una muestra más del singular talento de este cineasta superdotado.
El conjunto es demasiado estirado y su tercer acto resulta realmente pobre. La falta de profundidad en su metáfora lo hace insostenible. Es una película que parece estar diseñada para impactar, incluso a aquellos a quienes su discurso social busca humillar y desmantelar.
La inusual combinación de Tornattore y Ozu puede resultar difícil de digerir. Al inicio, la fusión se siente forzada, pero a medida que avanza la trama, se vuelve más armoniosa.
Nos lo hemos pasado bien con esta enésima exploración sobre el callejón sin salida del narcotráfico, pero 'Sicario' no logra capturar completamente la brutalidad y la violencia extrema del crimen en México.
Una película inusual que, en su primer visionado, capta más nuestra atención que nuestra aprobación, lo que nos impulsa a re-watcharla para descubrir si nos hemos perdido algún aspecto fundamental.
Una película tan intensa y conmovedora merece ser cuidada y disfrutada repetidamente, ya que es un testimonio de un arte que todavía tiene el poder de sacudir sus propias bases y desafiar nuestra percepción.
Una comedia que se siente restringida y que podría haberse beneficiado de un poco más de locura. El guión muestra inteligencia y las actuaciones son enérgicas, pero, al igual que un candidato presidencial, la película no logra cumplir con las expectativas que genera.
Un film tibio y depresivo, carente de memorabilidad, que evoca la década de los noventa y carece de autenticidad. Intenta ser sutil, pero su ritmo lento termina por minimizar su efecto dramático.
Me parece lo peor que ha rodado Tarantino en su vida. Casi todo se antoja gratuito y efectista, y su supuesto objetivo pierde impacto debido a la infantilización exhibicionista.
El filme da la impresión de que podría haber explorado más a fondo sus intenciones. Nunca logra establecer una conexión efectiva entre lo tangible y lo sobrenatural.
Un audaz y kubrickiano recorrido hacia la esencia de la locura. El efecto que genera esta película eleva al director británico a un nivel superior, listo para enfrentarse a los más destacados cineastas de la actualidad.
Los misterios del relato nos atraen con fuerza, envueltos en una belleza y mística únicas. Nos sorprenden, pero a la vez nos sitúan en un entorno desconocido que despierta nuestra curiosidad.