Entre ambos protagonistas, la química se siente intensa a lo largo de toda la película. Este filme romántico, lejos de ser cursi o empalagoso, logra mantener un tono estimulante característico del cine «indie» estadounidense.
Atípico drama psicológico con elementos fantásticos que atrae la atención, aunque presenta algunos problemas en su edición y presupuesto. Sin embargo, vale la pena verlo.
Un cruce apenas encubierto entre la extraordinaria «El diablo sobre ruedas» y «Un día de furia», aunque con menos interés que ambas, ya que su factura parece más adecuada para el formato de la pequeña pantalla.
La cámara de Calparsoro se desplaza con elegancia entre los autos de alta gama, mientras el guión presenta giros intrigantes en un thriller con una sólida calidad técnica.
Elegante, hermosa y sincera historia de pasiones cruzadas bajo la premisa del arte, la moda y la gastronomía, cuyo aroma recuerda a grandes títulos del género.
Aunque la sombra, alargadísima, de 'Amèlie' la 'ensombrece' un poco, los tiernos desvaríos de esta pareja logran divertir y, a veces, incluso conmover.
Otro anime emocionante, lleno de colores y con un ritmo frenético, donde chicos y chicas se visten de las maneras más extravagantes que se puedan imaginar.
Se trata de una propuesta superficial, que se mueve constantemente entre la comedia y el drama, sin definir su rumbo. Es predecible que acabe por imponerse un largo trago de whisky.
Lo más entretenido es el prólogo. A partir de ahí, aquellos que busquen un guión que tenga una estructura coherente o que tenga sentido encontrarán dificultades.
Divertida y gamberra frikada, esta película destaca por sus ingeniosos toques de humor y una buena dosis de diversión. Es ideal para adolescentes y también para adultos que disfrutan del desenfado.
Largo en stop motion y 3D decimonónico, es técnicamente impresionante. La historia de Víctor y Sparky es conmovedora y profunda, lo que convierte a la película en una experiencia dolorosamente triste.
Estamos frente a una comedia actual que busca conectar con todos los públicos. Presenta momentos y personajes secundarios que logran hacer reír, pero lo más destacado es sin duda su elenco de intérpretes, quienes brillan en cada escena.
A nadie le debería importar cómo dirige Steven Soderbergh en los últimos años, ya que el resultado de su labor es una obra que se siente casi clásica, con tintes de dolor y una belleza imperfecta.
Realista, descorazonadora y con un aire de documental, la situación de estos personajes, sean ingleses o no, es tan incierta como el país que los alberga.