Esta comedia romántica presenta una dosis de realidad que la aleja, afortunadamente, del amaneramiento y el exceso de dulzura que suelen definir a la mayoría del género. Sin embargo, hay un elemento que no termina de encajar en el conjunto.
Sin ella como figura central en este filme predecible, un drama que se presenta como correcto, suave y ligeramente repetitivo, poco habría sido igual. Aunque en ocasiones exagera o sus gestos son excesivos, Streep reafirma su capacidad para interpretar cualquier personaje que le asignen.
La película enfrenta desafíos debido a su cambio de tono, lo que resulta en momentos algo desentonados. Este aspecto se ve agravado por la inclusión de varios clichés en el guion, que a pesar de su empeño por ser dramática, también intenta ser festiva.
Pequeña, teatral y notablemente «british», se valora la existencia de una película que presenta a los ancianos con el deseo de seguir dando guerra de una manera elegante.
El mayor problema de la película es que intenta hacer comedia con un protagonista masculino que resulta un maltratador en ciernes. El filme languidece en el camino.
El máximo atractivo de este simpático, agradable, pero prescindible filme radica en el notable grupo de actores que lo protagonizan de manera generosa, sin vergüenza ni rubores.
Una divertida y costumbrista comedia con buenas interpretaciones que incluye una importante reflexión: incluso la bondad debe practicarse en su justa medida.
Un filme que por momentos parece un intenso thriller político y psicológico, y otras, ese drama inteligente y agudo que el personaje principal sabe que nunca ha protagonizado ni realizará jamás.
Todo aderezado con bastante humor recuerda a una de esas películas adscritas al vetusto Dogma, aunque se encuentra saturada de dulzura, gags, tacos y situaciones inusuales.
Aunque la idea original tiene potencial, el espectador pronto notará que se exagera en su desarrollo. La «Cosa Nostra» ha perdido impacto y se ha vuelto una simple cuestión trivial.
El ritmo de la película es muy deficiente y le resulta difícil mantener la atención del público a lo largo de todo su metraje. El espectador, por lo tanto, se encuentra asistiendo pasivamente a este peculiar viacrucis, sin poder experimentar lástima, complicidad ni empatía alguna por los personajes.
Una película excesiva, oscura y con un lenguaje provocador, que a veces roza la violencia. Sin embargo, también ofrece momentos cómicos y se toma a sí misma con humor. Es una propuesta española atrevida que se mueve sin seguir las convenciones establecidas.
Una comedia romántica más en el haber de la industria del país vecino: elegante, algo predecible y con un toque justo de originalidad. Sin embargo, sin lugar a dudas, cuenta con actores que comprenden a la perfección el género.
Una cinta graciosa y entretenida, aunque en algunas ocasiones se siente algo lenta. Sin embargo, su frescura y descaro originales han desaparecido con el tiempo.
La película nos lleva a comprender la compleja dinámica de la codependencia, con una banda sonora poderosa que acompaña su desarrollo. A través de esta narrativa, se revela una lucha entre la devoción y el peligro. Match Point ofrece una reflexión impactante sobre el destino.
Lástima que la historia se nos antoje demasiado escasa, corta, los personajes (sobre todo, el del padre) poco desarrollados, y lo que prometía ser un drama mayúsculo se nos quede casi en una, aunque a veces vigorosa, anécdota.