Sí, muy posiblemente sea el mejor título hasta hoy de DreamWorks. Es un filme de animación hermoso y visualmente impresionante, lleno de sensibilidad y emoción, que se acerca a la perfección.
Existen momentos de puro thriller. Lo mejor: una siempre estupenda Sánchez-Gijón y Cumelén Sanz. Lo peor: a quien haya visto «La hija» le sonará demasiado la historia.
Una película íntima que toca las fibras emocionales sin caer en el sentimentalismo exagerado, logrando esto en gran parte por las valiosas interacciones entre Belén Rueda y Sergi López.
La cinta no puede, o no quiere, evitar los clichés al uso, y al son de una mareante banda sonora, intenta asustar al respetable con mayor o menor acierto.
La primera media hora de la película carece de terror, siendo los personajes los encargados de provocar los saltos en la audiencia con clichés de 'sustos con truco'. El desenlace de las historias se vuelve cada vez más absurdo.
Un 'Juego de Tronos' japonés, es un divertimiento atractivo que inicia con un interesante prólogo. Su atractivo visual es notable y cuenta con varios personajes impactantes. Los que no estén familiarizados con esta franquicia podrían sentirse algo confundidos.
Documental espontáneo y fascinante, lleno de emoción. Un filme honesto que ofrece una mirada interna donde C. Tangana aparece lo justo, destacando su influencia en el ritmo, mientras Cortés establece la pauta desde el trasfondo.
Loquito, divertido thriller donde la trama se enreda de manera sorprendente al estilo Tarantino. El desenlace es, sin duda, cinematográfico y de gran calidad, evocando el estilo de Bogart.
Una película que mezcla un humor oscuro y salvaje, logrando que el público se ría a carcajadas. Creo que Azcona habría apreciado el talento de este director novel.
Aunque resulta entretenida y agradable, la película no profundiza en el tema con la necesarias malicia, alternando entre una apresurada historia de amor y una crítica moderada a las dificultades de un oficio con una previsibilidad algo cursi.
Lastrada por un exceso de clichés feministas, la película nunca logra profundizar en la verdadera tragedia que explora. Este tema es tan vasto que podría ser abordado en cientos o incluso miles de películas.
El encuentro con un Pol Pot envuelto en la oscuridad resulta profundamente perturbador, provocando que el espectador tome una conciencia plena de la situación.