Qué película tan extraña, tan poética, tan espiritual y bella visualmente hablando, sobre todo, cuando sus creadores nos zambullen en lo más profundo del océano.
El principio apuntaba hacia una inquietante y sorprendente propuesta, pero el filme no logra emocionar con la historia de un adolescente intratable. Da la impresión de que el guión se quedó corto o que hubo ideas más interesantes que no se incluyeron.
Posee un sarcástico sentido del humor, que, sobre todo en la primera parte de la cinta, funciona y asegura un buen rato. Lástima que durante la segunda el batacazo sea casi inevitable.
La adaptación de Wright es casi perfecta. Los impactantes títulos de crédito nos introducen a un verdadero festín visual. Se presenta como una comedia romántica postmoderna, con un ritmo caótico y único.
Una producción concebida para el público juvenil arrastra una falta de ritmo en los últimos treinta minutos, con algunas prolongadas disquisiciones y diálogos algo insustanciales.
Cargada de buenos propósitos y paletadas de ternura hacia sus personajes, varias escenas muestran un exceso de carga melodramática que empañan el resultado.
Las escenas de intimidad resultan conmovedoras, logran que la historia no caiga en el melodrama. Es puro realismo inglés, pero menos enfocado en lo social y más en lo humano.
Insuficiente biopic al aire inevitablemente hagiográfico que deja la sensación de que los momentos más destacados de esta vida han quedado fuera del guión.
Realista, honesta y en ocasiones vergonzosa, aunque no pueda eludir ciertos tópicos o arquetipos y le pese su ajustado presupuesto, la cinta desvela una cara muy distinta del llamado deporte rey.
Un filme impactante, aunque es mejor olvidar el relato original en el que se basa. La adaptación carece de matices y profundidad literaria, además de incluir algunos recursos que se sienten como trucos de un jugador tramposo.
Magníficos, inteligentes y punzantes diálogos, toparnos con un filme tan conmovedor y cómico a retazos, tan brillante, con ese amor hacia la literatura y cierto regusto al cine urbano y amargo de los 70, resulta conmovedor.
Thriller repleto de contradicciones y engaños, donde corres el riesgo de perderte entre tantos personajes y giros de guion. Afortunadamente, Crowe logra mantener el nivel en todo momento.
Espléndidamente orquestada y con dos interpretaciones memorables, esta nueva y elegante inmersión cinematográfica en el mundo de la demencia senil resulta inevitablemente conmovedora, dura y real.
Superlativamente más enloquecida, cómica, absurda, una ida de olla, muy entretenida, muchas explosiones, muchas llamas, muchas colisiones de coches legendarios.