Thriller repleto de contradicciones y engaños, donde corres el riesgo de perderte entre tantos personajes y giros de guion. Afortunadamente, Crowe logra mantener el nivel en todo momento.
Espléndidamente orquestada y con dos interpretaciones memorables, esta nueva y elegante inmersión cinematográfica en el mundo de la demencia senil resulta inevitablemente conmovedora, dura y real.
Superlativamente más enloquecida, cómica, absurda, una ida de olla, muy entretenida, muchas explosiones, muchas llamas, muchas colisiones de coches legendarios.
Estupenda entrega de la saga Digimon. La potente banda sonora y el enfoque en los diálogos le dan un mayor peso que en entregas anteriores. Es una película nostálgica que los fans disfrutarán.
La película logra desdramatizar lo que, en esencia, es una tragedia contemporánea y consigue que el espectador disfrute de un buen rato con este grupo de clase media.
El realizador emplea varios primeros planos para involucrarnos en ese salón. Sin embargo, es lamentable que ni los actores ni el propio De la Orden tengan claro si lo que están contando es un drama o una tragicomedia.
Duro y delicado, el filme combina elementos reales, terribles y dolorosos con otros más oníricos, guiados por una extraña poesía que aún persiste en los más jóvenes.
Larguísimo filme que presenta sutiles variaciones a lo largo de su duración. Es un festín que a veces se vuelve delirante y brillante, y en otras ocasiones cae en un humor algo ingenuo, como si los personajes adultos hubieran regresado a su infancia.
Hay diálogos con vida entre el parco, casi militar Lauda (extraordinario trabajo el realizado por Brühl), y James Hunt. Estamos, en fin, frente al mejor Howard.
La película tiene sus méritos, pero especialmente destaca por la presencia de estas dos talentosas intérpretes que, a pesar de su apariencia frágil, logran enriquecer y dar profundidad a sus actuaciones en la pantalla.
Cruce raro entre dos filmes maravillosos de Pixar, «Up!» y «Wall-E», la película produce buenas vibraciones al espectador, aunque algún que otro forzado retruécano del guión nos pueda dejar con cara de asombro.
Es una historia de amor, sin involucrar el sexo, que aborda el tema de las segundas oportunidades. A pesar de su enfoque suave y la falta de desarrollo, en el fondo es realmente asombrosa.
Salpicada por algunos gags pesados, la película salta hacia un final tan extraño como su comienzo y lo que sucede en el medio. Es una lástima lo que muchos están haciendo con este pobre género.
Un asombroso western crepuscular. Con valentía, casi sin humor y con un respeto que en ocasiones resulta abrumador, el director se aventura por los antiguos caminos del Oeste, revelando su profunda admiración por ellos.
A los personajes les falta profundidad y desarrollo, lo que resta credibilidad a la narrativa. Aunque la historia es sensible y tierna, no logra alcanzar el impacto dramático que pretende.
Filme de profundas raíces religiosas, sabe el cineasta eludir los momentos más duros de la historia, aunque la mayor parte de los espectadores no soltará el klinex hasta que acabe la cinta.
Thompson aborda una serie de temas en su análisis, pero las conclusiones resultan predecibles. La mayoría de sus perspectivas se sienten excesivamente superficiales, dejando una impresión de insuficiencia.