Todos los actores y actrices bordan sus papeles. «Al encuentro...» cuenta lo que decide y no la verdad absoluta, pero a pesar de los vaivenes en el guión, hay momentos musicales estupendos que logran mantener la atención del público.
Entre escenas reales del juicio y un exceso de palabras, en ocasiones con un tono didáctico que afecta la película, el público llega a comprender más sobre la vida de los exiliados en Norteamérica y el daño irreversible que les causó Hitler, al mismo tiempo que se presenta a la astuta Arendt.
Una tiene la sensación tras verla de que, o la mujer era medio idiota o este biopic, por lo demás técnicamente nada sorpresivo, ha sido muy condescendiente con ella. Nos inclinamos por lo segundo.
Un drama con un marcado tono de thriller estadounidense que presenta una frialdad perjudicial para la narrativa. Aunque la ambientación logra reflejar una realidad opresiva, la historia resulta insatisfactoria.
¿A cuento de qué una comedia con tanto «gag» gótico cañí sin gracia? (...) Personajes que van, que vienen, que hablan y sueltan, cielos, otro mal chiste, y en los que apenas profundiza, da la impresión de quererlos poco o no conocerlos bien.
Tras el prometedor inicio, la película comienza a decaer. Sin embargo, queda una inquietante pregunta en el aire: ¿por qué, a pesar de contar con tantos elementos, la película provoca más que indiferencia, una sensación de frío extremo?
Magníficamente ambientada, con largos flashbacks y descubrimientos macabros, la cinta se presenta como una producción sobria, seca y tan afilada como una cuchilla.
Delicada película. Con humor y sensibilidad, que no sensiblería, el cineasta nos guía por el duro día a día de estos fantásticos personajes sin grandes dramas para reflejar esa metódica y unida lucha por sobrevivir.
Consigue entretener a excepción de dos detalles argumentales, es clavada a la anterior, de ahí precisamente el aire de 'monster movie' ochentón que le ha insuflado Heijningen.
El filme resulta impactante, difícilmente digerible, sobre todo, durante el violentísimo y largo tramo final, pero necesario al cabo para entender y masticar tanta barbarie fundamentalista.