El defecto más profundo es que captamos demasiado poco de la vida interior de los personajes. 'My Policeman' es lo contrario de explosiva, pero es fiel a la elocuente visión de su director.
A pesar de su elegancia e ingenio, 'The Hudsucker Proxy' presenta inconvenientes que incluso los seguidores de los Coen notarán. La película comienza a decaer tras el triunfo de la invención de Norville.
Poco a poco va superando sus obstáculos y acaba estando a la altura de lo que promete su pedigrí. Se convierte en una historia de amor tensa y misteriosa con tintes hitchcockianos.
Este enorme cliché cinematográfico no es ni siquiera un pariente lejano de películas como 'The Color of Money'. 'The Big Town' sólo demuestra que hemos vuelto a los años 50 una vez más.
Curiosamente, su realismo resulta más efectivo que su componente imaginativo. No logra generar una sensación de asombro, que parece ser un supuesto de sus creadores. Hanks, por su parte, aporta claridad y frescura a los episodios.
Ofrece una distracción muy interesante hacia un pasado rico en detalles, repleto de drama y conflictos, con un gran elenco de personajes vibrantes a ambos lados de la batalla.
A pesar de contar con actores altamente comprometidos y físicamente imponentes, la trama se presenta como plana, explicando los eventos de manera excesivamente amplia y detallada.
Un lúcido thriller político. El estilo de 'Hidden Agenda' no es muy vistoso. Pero este film sigilosamente explosivo consigue resonar con más fuerza que un melodrama.
Por encima de la mayoría de las películas de acción, esta entrega mantiene su calidad excepcional. La trama es intrigante y bien desarrollada, lo que la hace igual de entretenida que en sus entregas anteriores.
La mejor manera de disfrutar este sobrecargado filme de acción es saber que es espectacularmente tonto. Por suerte, Cameron compensa sus temas pretenciosos con una luminosa fotografía submarina.
Falla a todos los niveles: como película de acción, como 'buddy movie', como guía de paisajes e incluso, aunque sea triste decirlo, como vehículo para lucir del encanto de Gibson.
Hate presenta un toque de humor que resalta en su narrativa. Kassovitz no solo escribió y dirigió la película, sino que también interpreta un pequeño papel como skinhead. Esta obra marca un notable avance en su destacada y prometedora carrera.