Luis XV es interpretado por Johnny Depp, en una actuación notablemente apática que sugiere que su elección fue hecha únicamente para provocar la controversia.
Es una oportunidad para celebrar el espíritu de descubrimiento. Sin embargo, la historia resulta algo indiferente, especialmente en lo que respecta al reparto secundario.
La escritura es brillante y reflexiva, pero padece por la dirección de Adrian Noble. La escena teatral y la gran pantalla no siempre se adaptan de manera natural.
Es un completo sinsentido, pero resulta bastante entretenido. Muestra que quienes están a cargo de la franquicia han perdido el interés y solo buscan proporcionar placeres efímeros.
En ella se entrelazan el ingenio, la calidez y los entrañables recuerdos de clásicos del pasado: se percibe una gran influencia de 'Mary Poppins', un toque de 'Matilda', elementos de 'Oliver!' y, de manera inesperada, un guiño a 'Los Miserables'.
Con belleza, humor y honestidad, Pixar ofrece su mejor versión. Los niños se reirán y aplaudirán; los adultos llorarán hasta que les duelan los músculos.