Es una película vibrante para niños que tiene suficiente ritmo para que los pequeños se enganchen y además tiene algo de humor que funcionará con los padres.
Luis XV es interpretado por Johnny Depp, en una actuación notablemente apática que sugiere que su elección fue hecha únicamente para provocar la controversia.
Es la vida de Napoleón contada como solo Ridley Scott podría hacerlo, repleta de energía, espectáculo y una notable dosis de machismo. Las escenas de batalla son electrizantes, recordando un tipo de entretenimiento que parece ya no interesar a Hollywood, salvo a Scott.
Es una oportunidad para celebrar el espíritu de descubrimiento. Sin embargo, la historia resulta algo indiferente, especialmente en lo que respecta al reparto secundario.
La escritura es brillante y reflexiva, pero padece por la dirección de Adrian Noble. La escena teatral y la gran pantalla no siempre se adaptan de manera natural.