Los talentos de Jolie y Pfeiffer son subutilizados. 'Maleficent' presentó una visión creativa y original de una historia conocida, pero su secuela se siente como una trama fantasiosa poco inspiradora.
Casi logra igualar los encantos de su predecesora, pero esto solo ocurre al final, justo cuando los créditos comienzan a asomarse. En ese momento, ya es demasiado tarde para enmendar la experiencia general.
No hay un solo plano, movimiento, broma o línea de diálogo que se sienta desperdiciado. Cada instante está cuidadosamente diseñado, sin momentos superfluos.
Es a la vez demasiado estúpida y no lo suficiente. Es demasiado cruda y realista para justificar todas las incredulidades con las que quiere escaparse.
Actores totalmente mal elegidos y un guion impenetrable hacen que este largamente retrasado 'actioner' resulte alienante para los fans del juego e incomprensible para el espectador casual.
¿Recuerdas la película protagonizada por Anne Hathaway, donde interpreta a una madre soltera que inicia una relación con un famoso más joven? Ahora tenemos otra similar, pero con Nicole Kidman y Zac Efron, y la química entre ambos es notablemente inferior.