Trasciende las expectativas y consigue ser la primera sorpresa agradable de 2019. Cogiendo lo mejor de antes y optimizándolo de manera sencilla, la 3ª temporada funciona.
Es posible bordar los detalles y no dar con el tono preciso. La serie utiliza todos los recursos a su disposición, pero detrás de sus tonos hipercoloridos y vívidos personajes, carece de sustancia.
De todas las posibilidades que 'Black Mirror' podría explorar, esta parece ser, lamentablemente, la que toma el rumbo más desafortunado, un camino que la serie debería considerar abandonar para reiniciar su narrativa.
Lo suficientemente distante para resultar inusual, pero lo suficientemente actual para ser relevante, 'Snowfall' funciona mejor cuando indaga en la historia de Franklin.
Una intrigante mirada al poder y el crimen en Japón. El primer capítulo captura de manera efectiva la desorientación y la novedad de un recién llegado, lo que aporta a la historia un aire fresco.
Como dramatización de unos eventos que han pasado a la Historia, es parte de un género muy poblado. Pero su curiosidad y sensibilidad hacia sus protagonistas, la distinguen. La Pam de James es un triunfo absoluto.
Su mezcla de historias personales entre los adolescentes tiene el poder de resonar con cualquiera, pero uno sospecha que la serie encontrará su público más atento entre chavales de instituto de constitución firme y nervios fuertes.
Está hecha con curiosidad, confianza y destreza y es una grata sorpresa decir que se preocupa más de lo que hay en la mente de su protagonista que en el interior del cuerpo de otros.
Su visión de una ciudad de maleantes y cómplices presenta demasiados estereotipos y apenas muestra lo que es la vida en ese lugar particular. Hodge es de lejos lo mejor de la serie.
Es ligera pero reveladora. Presenta una historia relativamente escasa en seis episodios repetitivos que utilizan de manera agotadora recursos narrativos posmodernos.
Su episodio piloto sugiere un interés sincero en la historia de una familia china en los U.S., con una cantidad de complejidad y sofisticación que uno no esperaría de una serie de acción.
Loch Henry' deja claro, con bastante elegancia, que no podemos resistirnos a perseguir el conocimiento y la fama, incluso cuando era más seguro y placentero no saber y existir en el anonimato.
Obligatoria solo para quienes completan historias de crímenes reales. Berlinger no logra explicar la relevancia de Bundy, más allá de ser un análisis del narcisismo.
Esta nueva serie intenta ganar credibilidad a través de elementos repugnantes y exagerados, pero a lo largo de su desarrollo, cada intento resulta en un fracaso.