Humilde y eficaz producción irlandesa que se desenvuelve en aguas familiares, donde no se necesita mucha habilidad al mando para que la experiencia sea agradable.
El [volumen] más fantástico gracias a la aparición de Sherezade y, a la vez, pegado a la realidad. Tríptico místico, social y paisajístico que aborda un Portugal en crisis generalizada en todos los aspectos, salvo en cuanto a ideas.
Elizabeth Banks y la guionista Kay Cannon deciden no seguir la tendencia de agregar elementos innecesarios y presentan varias subtramas que demuestran un esfuerzo considerable por evitar la repetición de un esquema predecible.
La mejor comedia juvenil del año es a capela. El filme se destaca por su trabajo colectivo y por una diversidad de tonos que se atreve a alternar el humor escatológico con un conmovedor homenaje a 'El club de los cinco'.
No es solo una comedia de inocencia amable que coquetea con lo naif en la época de 'Breaking Bad', sino que también presenta múltiples capas de profundidad detrás de su apariencia inofensiva y sus formas resolutivas.
Entiende a la perfección lo que una ciudad, un país y una ciudadanía buscan en la revisión de un trauma y (...) lo entrega con la mayor precisión técnica (...) y el brillo peculiar que la cámara da (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Es un ejemplo de libro del cine desagradable de autor que gusta a los festivales. El aparato técnico del cine se utiliza para crear imágenes atractivas en la superficie, pero que son perjudiciales en su esencia.
Un biopic de Karl Marx que resulta excesivamente burgués, plagado de los vicios y dramatismos típicos de las coproducciones europeas de prestigio. Esto lo transforma en un personaje de folletín y le resta la profundidad necesaria, impidiendo que se explore lo que podría ofrecer una película realmente buena.
Un partido de tenis verbal donde un par de escritores ególatras con tendencias obsesivas, uno asustado por el éxito que tiene encima y otro celoso de poder saborear ese miedo, juegan a tensarse intelectualmente.
Efectiva mezcla entre el costumbrismo ibérico de Berlanga y el desenfado terrorífico de un Sam Raimi entonado. Lo que hace Leticia Dolera con su personaje merece comentario aparte. Ella es la estrella radiante, autoconsciente, naif, cafre.
Es un valeroso condensado de ideas que incluso da rabia ver enterradas por un metraje breve y atropellado, pese a la cocción sosegada marca de la casa.
Una película endiabladamente fascinante, que presenta una historia de brujería sin rodeos. Es una hiperalmada medieval de emancipación femenina, tan volcánica como la tierra islandesa y el aura mágica de Björk.
La apuesta decidida por el humor es la principal virtud de un auténtico armatoste blockbuster. Tan bien engrasado que va solo, pero carece de momentos de brillo. Se refugia en exceso en el montaje atropellado.