Efectiva mezcla entre el costumbrismo ibérico de Berlanga y el desenfado terrorífico de un Sam Raimi entonado. Lo que hace Leticia Dolera con su personaje merece comentario aparte. Ella es la estrella radiante, autoconsciente, naif, cafre.
Es un valeroso condensado de ideas que incluso da rabia ver enterradas por un metraje breve y atropellado, pese a la cocción sosegada marca de la casa.
Una película endiabladamente fascinante, que presenta una historia de brujería sin rodeos. Es una hiperalmada medieval de emancipación femenina, tan volcánica como la tierra islandesa y el aura mágica de Björk.
La apuesta decidida por el humor es la principal virtud de un auténtico armatoste blockbuster. Tan bien engrasado que va solo, pero carece de momentos de brillo. Se refugia en exceso en el montaje atropellado.
Un explosivo cóctel de tiroteos, humor ligero (sin que esto sea un reproche) y cámaras lentas que recuerdan a un vestuario de gimnasio (y lo digo en serio). Pero no te preocupes, es considerablemente superior a 'Escuadrón Suicida'.
La película desaprovecha la química humorística entre sus protagonistas. Parece diseñada especialmente para aquellos que no consideran a Kevin Hart como un inconveniente.
Lleva la manipulación al extremo, sacando a la luz la plasticidad de las imágenes: los colores estallan, los encuadres se recortan y los formatos se deforman en un viaje centrado en la dialéctica y yuxtaposición de fotografías.
El primer volumen es el más militante, aunque también el más débil. Se presenta como un tríptico que mezcla lo místico, lo social y lo paisajístico, ofreciendo una visión de un Portugal sumido en una crisis generalizada, excepto en lo que respecta a ideas.
Diez años después de 'Primer', Shane Carruth continúa sorprendiendo. Lo que comienza como un enigmático thriller de ciencia ficción lleno de conspiraciones, esconde una profunda historia de amor con una transcendencia malickiana.
La película parece perderse en una serie de citas encadenadas que carecen de un sólido fundamento dramático. Se encuentra atrapada entre un ejercicio de estilo bien ejecutado por su equipo técnico de la ESCAC y un cine experimental que no aporta novedades.
Un producto que parece carecer de dirección, utilizando el cine infantil como un mero recurso de marketing. La trama se siente como una aglomeración de elementos mal conectados. Es comparable a 'La Lego película' en la medida en que un Playmobil lo es a un Lego.
'Mirai' refleja el tránsito de categorías en busca de la universalidad sin olvidarse de dejar un hueco para la fantasía en lo cotidiano. Ese es el toque de Hosoda.
Un cuento ameno, contagiado por el espíritu del absurdo de Lewis Carroll en los mejores momentos y por el recurso a la broma chusca de 'Shrek' en los peores. [...] el Tarsem más diluido hasta la fecha.