Es cierto que el exceso de equipaje impide que esta parte funcione tan directa y condensada como la anterior, pero varias de sus secuencias aisladas quedarán como highlights absolutos de la saga.
Son detalles sutiles, como la singularidad de los actores, los que destacan el ingenio de esta adaptación poco convencional de Jekyll/Hyde, que logra cumplir con todos los objetivos pedagógicos.
Si se conecta con su particular sentido del humor basado en la situación absurda y la réplica sin sentido, se puede disfrutar de una de las comedias más graciosas del año y la sátira más explosiva del cine de superhéroes.
Una pieza beckettiana, "Nuestro Porno Favorito" propone la creación de un género cinematográfico inusual e inasible, que se sitúa entre las obras de Ernst Lubitsch y Luis Buñuel.
El director vuelve a aplicar su personalísimo estilo sobre el cine de género, esta vez de zombies, demostrando más humor que ideas. Intrascendente y casi al nivel de una broma privada, el resultado final es realmente flojo.
Juguete rubikiano sobre el género terrorífico. Una película ideal para los fans del tipo de cine que fundamenta la mitología de Sitges, un homenaje de dos connoisseurs socarrones que ofrece un análisis profundo del lenguaje del susto cinematográfico.
Es tan sorprendente como coherente con el cine de la directora. El tono ligero y la capacidad de identificación con los sinsentidos del amor hacen que la sala consuele sus propios desamores con carcajadas.
Desplechin se pierde en un rompecabezas narrativo con múltiples hilos. El resultado es excesivo y muchos espectadores pueden quedar desorientados. Sin embargo, aquellos que logran conectar con la historia se adentran en lo mejor de su cine.
Diluye sus destellos afilados en convencionalismos romcom que logran generar empatía con su travesía por la desorientación sentimental, aunque carece de frescura.
Una nueva cumbre de excelencia orquesta la extrañeza, el humor negro y, básicamente, la posibilidad de que pueda ocurrir cualquier cosa con mano maestra de demiurgo en su filme más deslumbrante.
El recorrido por esta mansión al estilo Cluedo es meticuloso y fluido. El entretenimiento resulta ligero, dulce y satisfactorio, como un delicioso donut.