Es una pasarela en busca de una trama: preciosista y estilizada, la película parecía más interesada en los trajes de Colin Firth que en su sufrimiento.
Sólo alguien tan versátil como Frears podría haber dirigido los tres capítulos de 'A Very English Scandal', una miniserie que se desplaza sin tropiezos del drama al absurdo, del pastelazo a la tragedia.
En 'Blackkklansman', el activista Lee secuestra al director Lee. El cine, sin embargo, debe llevar el mensaje detrás, independientemente del valor del discurso que se presenta. Esta película tiene las prioridades invertidas.
Le hubiera caído bien mantener ciertas virtudes de la original. Es una pena que Guadagnino use tanto relleno porque el horror –franco, sin ínfulas catedráticas– le sale notablemente bien.
'Mindhunter' puede disfrutarse como una gran historia detectivesca o como un fascinante estudio sobre el carácter caprichoso de algunas obsesiones. Más que eso, la serie es una observación sobre los límites de la psiquiatría.
Wan es un verdadero entusiasta del experimento. Su enfoque del horror es fresco y nada predecible. Este director está constantemente buscando formas originales de situar y contar historias. Con 'The Conjuring 2', Wan se establece como uno de los directores comerciales más hábiles en la actualidad.
Con cada película que suma a su filmografía, Paul Thomas Anderson se vuelve un cineasta más elusivo. Justamente por eso, 'The Master', 'There Will Be Blood' e 'Inherent Vice' implican retos de interpretación muy interesantes.
El resultado es una serie aterradora sobre el costo de la ineptitud burocrática. 'Chernobyl' es notable en la acción y en la pausa, capaz de ensamblar secuencias tensísimas.
El mayor problema de 'Stranger Things' es que ha perdido su esencia, así como el misterio y la intriga que la caracterizaban. El horror ha sido suavizado para atraer a un público más amplio y joven, a pesar de algunos momentos sangrientos y un desenlace impresionante.
El capítulo a menudo se sumerge en la violencia, la locura y giros de tuerca inverosímiles. Al final, nosotros somos los conejillos de indias, los que hicimos clic en un ejercicio interactivo que no logra materializarse y que como película apenas se sostiene.
'Mandy' no se vuelve más digerible a medida que avanza. Eso, sin duda, le ha ganado detractores. Yo admiré su compromiso consigo misma. No hay concesiones en la obra de Cosmatos. Y eso, en esta o cualquier otra cinta, es digno de aplausos.
Por un lado, la película se muestra obsesionada con un homenaje simplista y descuidado; por otro, intenta emular el estilo de Lucas y Spielberg, quienes lograron, al fusionar elementos familiares, crear algo que, aunque no era original, se percibía novedoso. Esperemos que, en la tercera entrega, opten por este segundo enfoque.
Si la película de Guadagnino logra ser tan fresca como impredecible es gracias a Chalamet, cuya presencia transmite una soltura hipnótica. (...) El resultado es envolvente y conmovedor.
Sarah Connor, la heroína de 'Terminator', asegura que el futuro no está escrito. En la ficción, el pasado también está en movimiento. Una sola película puede arrasar con otras cuatro. A la continuidad retroactiva hay que manejarla con cuidado.
Es atractiva la urdimbre de 'Sharp Objects', así como la consistencia estética y narrativa de su director. Menos encomiable es la abrumadora oscuridad de la serie, que no se permite ni un chispazo de ligereza ni humor.
Para seguir los pasos de John Carpenter no basta utilizar su universo. Lo que es difícil de igualar es su atmósfera y la sensación de peligro constante que provoca. David Gordon Green se queda corto.
Es bonito regresar a una película y advertir que el cariño que le teníamos era justo: la sutil actuación de Cruise, la agilidad del guión y esa peculiar fotografía, que registra con igual ingenio el estrecho universo del autismo y los amplios paisajes del midwest.
La película podría considerarse una instalación artística. Su enfoque inconexo e impresionista dificulta la conexión no solo con los personajes, sino también con la propia misión. El resultado es visualmente atractivo, pero poco más.
Para gustar, 'The Last Jedi' busca deshacerse de las tradiciones del pasado. Tal vez lo logre, pero en el peor de los sentidos: se presenta como una película que menoscaba la esencia de la Fuerza y reemplaza la claridad del mensaje de Lucas por matices que se pretenden sofisticados.
Lo que le sobra a 'Covenant' es el propio alien. Hasta Scott parece poco interesado en él, mostrándolo al aire libre como si ya no creyera en el poder que tiene para asombrar. Tiene poco o nada que ver con esa obra maestra de 1979.