Para seguir los pasos de John Carpenter no basta utilizar su universo. Lo que es difícil de igualar es su atmósfera y la sensación de peligro constante que provoca. David Gordon Green se queda corto.
Es bonito regresar a una película y advertir que el cariño que le teníamos era justo: la sutil actuación de Cruise, la agilidad del guión y esa peculiar fotografía, que registra con igual ingenio el estrecho universo del autismo y los amplios paisajes del midwest.
Para gustar, 'The Last Jedi' busca deshacerse de las tradiciones del pasado. Tal vez lo logre, pero en el peor de los sentidos: se presenta como una película que menoscaba la esencia de la Fuerza y reemplaza la claridad del mensaje de Lucas por matices que se pretenden sofisticados.
Lo que le sobra a 'Covenant' es el propio alien. Hasta Scott parece poco interesado en él, mostrándolo al aire libre como si ya no creyera en el poder que tiene para asombrar. Tiene poco o nada que ver con esa obra maestra de 1979.
Se ofrece un recorrido de casi diez horas, sin precedentes en la televisión, que explora la dinámica humana, e incluso inhumana, en los barcos de épocas pasadas. Es interesante señalar que una serie que inicialmente atrapa por su contenido sobrenatural termina resultando convincente como un documento antropológico.
El ánimo celebratorio y parcial se apodera a tal grado de Eastwood que la suya es una película de una sola nota. Le hubiera salido mejor y más barato construir un hemiciclo en honor a Sullenberger. El mensaje habría sido el mismo: el capitán es un héroe, y debemos reconocerlo.
Lo más sorprendente es que 'High Flying Bird' provenga de Soderbergh. O tal vez me equivoque y eso no sea tan sorprendente. No existe género o película que el talentoso director estadounidense no sepa manejar.
A pesar de su habilidad para entretener, 'Hotel Mumbai' no se siente vacía. Más allá del caos de aquel día, lo que la película de Maras captura es la banalidad del mal.
'Dunkirk' es un homenaje a quienes defienden el celuloide sobre la grabación digital, otorgando una verosimilitud que se aprecia notablemente. Es, sin duda, lo mejor que ha dirigido Nolan desde 'Memento'.
Ominoso, triste y envolvente, O.J.: Made in America es fundamental para comprender los aspectos más oscuros del alma estadounidense: el racismo, la ineficacia policial y, por supuesto, el opio de la fama.
En su segunda temporada, la serie no parece ofrecer mucho más que el bienestar familiar de los monarcas. Sin embargo, el gran acierto radica en convertir esta limitación en la esencia de su narrativa.
Cuevas presenta una meditación sobre la soledad de la vejez, la inclemencia del tiempo y el negocio del espectáculo, el capricho de la juventud y la belleza.
Kapadia se esmera en mostrar los aspectos internos que llevaron a Amy a la autodestrucción. A pesar de que su vida interior está bien delineada, no resulta suficiente para sostener una película de más de dos horas.
Por desgracia, en 'Montage of Heck' la mano del director no deja en paz a su protagonista. (...) cala más hondo cuando nos deja observar a Cobain sin intermediarios; cuando nos permite dar con nuestra versión personal, sin el filtro de su director.
A pesar de sus excesos y desvíos, la película, así como Boyle y Sorkin, merecen reconocimiento. 'Steve Jobs' es, sin duda, lo mejor que se ha presentado en el cine sobre el genio de Apple.
El documental de Wonke presenta una bipolaridad intrigante: el éxito en los estadios repletos contrasta con la soledad de un hombre que solo se siente a gusto consigo mismo. Aunque 'Ronaldo' puede que no sea una obra maestra, ofrece un retrato auténtico tanto del individuo como del ídolo.