La Revolución Mexicana ha sido idealizada por muchos intelectuales de la Costa Este, quienes a menudo pasan por alto la complejidad y las realidades del conflicto. Esta perspectiva simplificada no refleja los sacrificios ni las luchas que vivieron quienes realmente estaban involucrados en la revolución, dejando de lado las voces y las historias de
Ridícula y torpe, esta película intenta compensar su falta de credibilidad aumentando la habitual dosis de humor absurdo y efectos gore de baja calidad.
El estilo de Carpenter es lento, oscuro y majestuoso; parece aspirar a lograr un estilo envolvente, como si de una novela se tratase. Sin embargo, todo lo que consigue es ser un pesado.
Argento se esfuerza tanto en conseguir unos buenos efectos, utilizando planos llamativos, luces vibrantes y ángulos de cámara peculiares, que sería una falta de respeto no asustarnos un poco.
Su aspecto visual evoca un sueño febril y mareante, similar al que podrías experimentar durante un festival de películas de Orson Welles, acompañado de una deliciosa pizza de pepperoni.
Su sorprendente amplitud emocional, su generosidad y convicción, demuestra que todavía es posible conseguir algo de valor dentro de los estrechos márgenes del cine comercial.
Casi funciona más de lo que debería, dado el curioso reparto y la incapacidad de Ridley Scott para sostener la tensión dramática o construir una escena coherente.
Hay poco aquí para mantener la atención de alguien mayor de 9 años. Para las familias en busca de entretenimiento, puede que sea hora de volver a buscar a Nemo otra vez.