Las dos primeras son deficiente, pero mejoran con el estudio entretenido, inquietante y claustrofóbico de Joe Dante sobre un niño que habita un mundo de dibujos. El clímax se alcanza en el sketch final de George Miller.
La parte central de la película, que retrata los trabajos en los campos de la muerte, resulta completamente aterradora y representa de manera intensa e implacable el horror nazi como pocas veces se ha visto en la ficción.
'Empire of the Sun' no es una película que surge de la observación o la introspección, sino de impresiones vagas sobre lo que debería considerarse una obra maestra.
No está mal, la verdad; sólo es un poco demasiado blanda y complaciente, como las películas familiares que John Wayne hizo en los 60 para suavizar su imagen.
Disfrutable, e incluso emocionante en su inicio, acaba degenerando en frustración y tedio hacia el anochecer... una experiencia tan dolorosa para su público como para los actores.
La versión de 1970 de Roger Corman sobre la historia de Ma Barker y sus tres hijos en la América de la Depresión está completamente desbordada, pero su estética es deslumbrante.
Por una vez, las necesidades del arte y la propaganda política se juntan: la película tiene varios giros interesantes de temas que solían interesar a Lang.
Una película que sabe lo que hace. Sobrevuela a lo largo de superficies agradables, equilibrando expertamente su comedia con melodrama y llenando las expectativas de su programa.
Parte del dinero lo tendrían que haber gastado en contratar a un guionista de gags, ya que no hay ninguna frase graciosa ni ninguna situación divertida.
Su carencia más notoria es el interés por el contexto cultural e histórico que hizo posible la carrera de Lewis. McBride aborda los años 50 de una manera superficial, como si se tratara de una mera broma.
El director destaca por su capacidad para retratar un mundo dominado por un poder colosal e impersonal. Valdez logra capturar las secuencias oníricas con un terror y una inmediatez que trascienden su habitual función dramática.
El material dramático es débil y se ve forzado a mejorar con actuaciones exageradas y una puesta en escena sobrecargada, caracterizada por movimientos de cámara aleatorios y zooms que desdibujan el espacio.
Jessica Lange aporta tanta energía y se involucra tanto en su interpretación de Frances Farmer que no puedes evitar sentir pena por ella; nada más en la película coincide remotamente con su talento y dedicación.