Su guion revela una autenticidad que transforma la visión del director Fritz Lang, creando una atmósfera de calma que, al mismo tiempo, resulta abrumadora.
Una película que carece de sentido y resulta aburrida, a pesar de recibir elogios y premios de la Academia en los años 50, mientras que las verdaderas obras maestras de Ford, Hawks y Hitchcock pasaban desapercibidas.
La película muestra una notable confianza en sí misma, especialmente en momentos donde la piedad puede sentirse abrumadora. Sin embargo, logra captar la atención debido a las sólidas actuaciones de Fredric March, Myrna Loy y Dana Andrews.
Luis Buñuel regresó a su país de origen para realizar esta destacada película de 1961, la cual consolidó su renacimiento como un cineasta de renombre mundial.
John Huston toca de manera superficial la intensa tensión sexual entre el marine interpretado por Robert Mitchum y la monja de Deborah Kerr, pero no profundiza en esta compleja relación.
No es necesario ser un experto en cine de terror para darse cuenta de que una película con un '2' en el título no aportará nada valioso. Hasta los monstruos requieren de una profundidad narrativa para ser efectivos en la pantalla.
Es una gran película de terror, repleta de sexo y sadismo y fotografiada con densas sombras sternbergianas por el gran director de fotografía Karl Struss.
La película tiene una duración de 2 horas y 26 minutos, lo que puede hacer que se sienta un poco densa. Se clasifica dentro de aquellas obras que son extremadamente personales.
Demuestra más inteligencia en el montaje que en la grabación, lo que significa que tiene un ritmo ágil y enérgico pero los conceptos y los personajes se desintegran.
Es todo muy agradable, lleno de flores bonitas y colores hermosos: la idea que tiene una mujer respetada de la liberación. Varda, que ha estado ahí, debería saberlo mejor.