No tanto una película de misterio como un estudio de los niveles de una obsesión, 'Laura' es uno de esos clásicos que dejan atrás su tema principal y perviven en la fuerza de su seductor estilo.
La evidente ausencia de empatía de Buñuel hacia los jóvenes delincuentes convierte a la película en un impactante testimonio social y en una inquietante pieza de teatro.
El resultado final es una mezcla entre la esencia de Franz Kafka y el estilo de William Castle, pero sigue siendo una experiencia que vale la pena disfrutar.
Wood es famoso por su historia de travestis de 1952 '¿Glen o Glenda?', pero para mí, este trabajo de 1959 es el doble de extraño y atractivo en su indisimulada incompetencia.
La película resulta encantadora, aunque su ritmo es dolorosamente pausado. Está repleta de imágenes que transmiten una sensación de desesperante oscuridad, al mismo tiempo que son excesivamente evidentes.
La gran percepción de Hawks se ha homenajeado con justicia; da profundidad a la comedia de forma considerable. La actuación de Cary Grant es verdaderamente virtuosa, una técnica asombrosa aplicada a un material muy difícil.
Fría, escabrosa y fascinante. Kirk Douglas brilla en su papel, su encanto psicótico añade una capa de complejidad al personaje que resulta cautivadora.