Este thriller mecánico seguramente te hará gritar como se esperaba, especialmente si puedes pasar por alto algunas motivaciones débiles y ciertas inconsistencias.
La película más abstracta de Alfred Hitchcock y quizá la más sutil, ofreciendo todavía nuevos significados y modulaciones después de una docena o más de visionados.
Aunque la banda sonora en ocasiones flaquea, la puesta en escena de Vincente Minnelli no lo hace. Es fácil olvidar la historia y quedarse absorto ante las delicadas texturas de Minnelli.
Una película que hace un uso pleno y reflexivo de sus tres horas y media de duración para desarrollar personajes, ideas y temas, con una profunda sabiduría que rara vez se ve en el cine.